TOLUCA, Edomex., 30 de diciembre de 2013.- Los parásitos pueden incubar hasta 300 millones de huevecillos, lo que evidencia su capacidad de dispersión y perpetuación dentro de un organismo, sostuvo en la Universidad Autónoma del Estado de México, la especialista Elvia Gallegos Neyra, quien abundó que un parásito puede habitar el organismo de una persona por más de 15 años.

Lo anterior, puntualizó, requiere de medidas preventivas en materia de salud, que permitan evitar que microorganismos patógenos dañen la salud, en especial, de los infantes.

Al impartir una plática a estudiantes de la Máxima Casa de Estudios mexiquense, indicó que los parásitos, seres vivos que habitan y se alimentan en el interior de otro para sobrevivir, pueden adquirir diversas dimensiones.

Así, enfatizó, algunos alcanzan longitudes de hasta ocho metros, por ejemplo, cuando se alojan en los intestinos, y aunque su cuerpo puede ser arrancado, su cabeza, la cual es del tamaño de un alfiler, puede aún en esta condición, subsistir.

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México señaló que los parásitos pueden estar alojados en alimentos mal preparados, mascotas y objetos que no fueron desinfectados adecuadamente y ocasionar enfermedades respiratorias y gastrointestinales.

Algunos parásitos, dijo Elvia Gallegos Neyra, son los gusanos planos, artrópodos -como piojos y garrapatas-, así como hongos que provocan alergias en la piel y los pulmones e incluso, enfermedades como la salmonelosis.

Explicó que la principal vía de infección es oral, pues la mala higiene de manos, alimentos contaminados o mal desinfectados, son factores determinantes para el contagio.

La especialista brindó a los asistentes algunas recomendaciones para prevenir que los parásitos habiten en su organismo, por ejemplo, no agrupar en un sólo espacio carnes rojas, huevo y verduras, esterilizar frutas y verduras con jabón y agua, así como desinfectante –el cloro, por ejemplo–, en especial las fresas, que pueden contener amibas en el interior y exterior.

Además, concluyó Elvia Gallegos Neyra, es importante cambiar continuamente las tablas de picar empleadas para cortar alimentos en la cocina y recordar que la refrigeración no inhibe el crecimiento de microorganismos, así como cocer perfectamente los alimentos.