TEXCOCO, Edoméx., 2 de octubre del 2016.-  «Los jóvenes deben ser alentados a que se conviertan en “luchadores del hambre” y combatan los problemas de la agricultura, pese al clima errático causado por el cambio climático, la sequía, la escasez de agua y suelos agotados, es la clave para lograr la seguridad alimentaria», dijo Julie Borlaug, directora adjunta de relaciones externas del Instituto Norman Borlaug de Agricultura Internacional de la Universidad Texas A&M.

Ante el hecho de que la edad promedio de un agricultor en Estados Unidos y África es de 50 años, Julie Borlaug, afirmó que los luchadores en contra del hambre tienen que utilizar las innovaciones tecnológicas, su creatividad y sus ideas, y colaborar con todas las disciplinas, al mismo tiempo que también tienen que involucrar, de manera eficaz, a los pequeños productores y a los sectores público y privado para encontrar soluciones sostenibles.

Julie Borlaug, nieta del Dr. Norman Borlaug, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1970, ex mejorador de trigo del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), conocido internacionalmente como el Padre de la Revolución Verde, dio un discurso titulado “El futuro del CIMMYT como legado de Borlaug”.

A 50 años, el CIMMYT sigue siendo relevante en la lucha por lograr la seguridad alimentaria y una parte importante del legado Borlaug, dijo Julie Borlaug, y agregó que se necesita innovación tecnológica para impulsar la agricultura y resolver los problemas del cambio climático.

“Hace siete años que falleció, pero sé que mi abuelo estaría muy complacido con el equipo de líderes y todo el personal del CIMMYT. Como luchadores contra el hambre y la próxima generación, han hecho del CIMMYT su institución y siguen defendiendo con firmeza el avance de la ciencia y la tecnología para alimentar al mundo”, continuó.

Cabe señalar que el Dr. Norman Borlaug, fue quien inició el trabajo de mejoramiento de trigo a mediados de la década de los cuarenta en México, encabezó actividades que hicieron posible generar variedades de trigo semienanas a mediados del siglo 20; éstas ayudaron a salvar más de 1000 millones de vidas en Pakistán, India y otras regiones del mundo en desarrollo. En su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, Norman Borlaug rindió tributo al ejército de “luchadores contra el hambre” con los que él había trabajado.

Julie Borlaug consideró que toda la comunidad agrícola tiene que enfocarse en solucionar tres grandes problemas: el primero es el cambio climático y los patrones climáticos erráticos. Las sequías y la reducción de recursos naturales como el agua y el suelo tienen grandes repercusiones en la productividad agrícola. El segundo problema es la resistencia de la sociedad a las nuevas tecnologías y la innovación. Y el tercer problema que estamos enfrentando es cómo lograr que la próxima generación trabaje en el sector agrícola.

Por ello consideró importante que, para atender el primer problema, debemos utilizar la biotecnología y la innovación tecnológica para resolver los problemas que surgirán a causa del cambio climático. Será necesario utilizar cultivos tolerantes a la sequía, al calor y la salinidad del suelo, la informática y otras innovaciones. La tecnología formará parte de una solución integral que resultará en mejores sistemas de producción, alimentos más nutritivos y atenderá todos los problemas relacionados con el cambio climático y la sustentabilidad.