TEXCOCO, Edoméx., 29 de noviembre del 2016.- Dirigentes del Movimiento “El Campo es de Todos” señalaron que el 70 por ciento de la población rural vive en pobreza alimentaria, debido a que el gobierno federal de Enrique Peña Nieto, no ha tenido la capacidad de innovar las políticas agropecuarias.

En la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) se realizó el segundo encuentro de 30 líderes campesinos e indígenas para valorar la situación del campo mexicano y coincidieron en señalar que se necesita otro nuevo Plan de Ayala, para reactivar la economía de los agricultores.

José Narro Cespedes, dirigente de la Coordinadora Plan de Ayala, expresó: “A nivel nacional tenemos 27 millones de mexicanos en pobreza alimentaria y en el campo se calcula que hay 20 millones, estamos hablando del 70 de la población rural tiene pobreza alimentaria. Y este sector, es el sector ejidal y comunal que tiene superficies de tierra de 10 a 20 hectáreas y que representan cerca del 90 por ciento de la población rural de México”.

Mientras Max Agustín Correa, de la Central Campesina Cardenista afirmó que ya el movimiento “El Campo es de Todos” no espera cambios profundos en la política gubernamental hacia el campo porque no ve que el gobierno federal tenga ni la intención o voluntad para hacer productivo el campo.

Ernesto Ladrón de Guevara de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas (Unorca), expresó que, en los últimos meses, se nos ha puesto una serie de alertas que son preocupantes, pues tenemos una gran situación de importación de alimentos porque uno de cada 4 mexicanos no alcanza tener las tres comidas al día; política que se tiene que modificar.

“Seguimos importando alimentos, necesitamos modificar esa política importadora, darle la vuelta porque estamos gastando ahorita 10 veces más en importar alimentos en producirlos. Importamos 80 por ciento del arroz, 95 por ciento de la soya, 30 por ciento del maíz con 13 millones de toneladas”.

A su vez, Pedro Ponce Javana, profesor de la UACh sostuvo que universidades como Chapingo tiene que vincularse con el trabajo de las organizaciones campesinas y los productores para hacer frente a la nueva realidad que se vive en el campo, por lo que llamó a estrechar relaciones.