
El reverso de la moneda
Con la solicitud del Partido del Trabajo para abrir el debate acerca de la despenalización de la mariguana, vale la pena hacer conciencia del tema antes de pasar a las iniciativas en la materia. Las dudas son muchas, pero las ganas de debatir estos temas son pocas. La izquierda, como es natural, está en favor de las libertades sociales, el gobierno dice no, preocupado por la economía de sus finanzas y de manera autoritaria niega el debate público y por ende el debate en el Congreso local, del cual es dueño.
El debate ya inició en el Distrito Federal y, los funcionarios del Estado de México no han vertido sus puntos de vista a pesar de los millones de ciudadanos que son influenciados por las políticas públicas del D.F. Tal parece que les da miedo preguntar a los ciudadanos y a los especialistas.
De acuerdo al Instituto Mexiquense contra las Adicciones el 15 por ciento de la población consume alcohol o tabaco y el 7 por ciento drogas, estudio que no especifica de manera clara el tipo de sustancia; quienes las consumen son jóvenes de entre 15 y 25 años. Los números ciertamente parece poco creíbles, basta voltear a ver nuestro entorno para darnos cuenta que son muchos más los que consumen drogas permitidas, por tanto los que consumen las drogas prohibidas deben superar el número oficial.
Si bien es cierto que el gobernador del Estado de México Eruviel Ávila Villegas ya dijo que no está en favor de la legalización de la mariguana, “no es viable y no tiene cabida”, por considerar que traería consecuencias en la salud de los jóvenes y niños, como trastornos mentales, adicción y problemas económicos al estado. Lo cual no es descabellado, pero aunque no se apruebe aquí, la administración estatal debe destinar mayores recursos a la zona metropolitana en caso de que el D.F. la apruebe, porque de todos modos tiene consecuencias e impacto en el estado.
Para sustentar su negativa, el Ejecutivo comentó un estudio de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca en Estados Unidos, en donde se señala que el 40 por ciento de los consumidores de mariguana tienden a sufrir ansiedad, depresión y psicosis.
Sin embargo, el estudio no toma en cuenta las condiciones actuales del Estado de México y del país, las cifras de violencia, las peleas entre grupos delictivos por los territorios para vender estupefacientes, y las posibles ventajas que traería al quitarle a los narcos el negocio de la droga. Es necesario ver las prioridades antes de negarse al debate.
La propuesta de los petistas no es legalizar, es llevar a cabo foros para discutir de manera abierta el tema con especialistas y personas que ya tienen experiencia en estados o países donde se permite el uso de la mariguana con fines recreativos. Situación que debe prevalecer en cualquier país que se jacte de ser democrático.
Otro punto a observar es cuántos consumen drogas sintéticas y cuántos mariguana, tener una expectativa de cuántos pueden dejar de consumir drogas más dañinas que la mariguana, pero sobre todo tener políticas preventivas de verdad, integrales y enfocadas a los extractos sociales más perjudicados por el consumo de drogas.
Porque de acuerdo a las cifras del Instituto Mexiquense contra las Adicciones del año 2013, los niños y los jóvenes que consumen droga cada vez tienen menor edad al probar una droga legal, es decir, legalizar la mariguana puede propiciar que niños tengan acceso para probarlas, se vuelvan consumidores, y ese es el principio el final no lo sabemos.
La Mayoría Silenciosa debe ser consultada acerca de la posible legalización de las drogas, y aunque muchos estén de acuerdo con la aprobación esto no quiere decir que la van a consumir; sólo queremos ser un país moderno y con más seguridad. Tendremos que hacer un examen de conciencia para saber si estamos preparados, educados y con la cultura suficiente para tener un marco legal de este tipo.
FE DE ERRATAS
En la columna del día 25 de febrero confundí de manera involuntaria la revista Fortune con la revista Forbes, mil disculpas a los lectores por esta equivocación.