
Estudian ampliar Hoy No circula a otras zonas del Estado de México
SAN ANTONIO LA ISLA, Edomex., 6 de enero de 2015.- Pese a la introducción de juguetes chinos al país y que la mayoría de los niños piden a los Reyes Magos apartos electrónicos, carros de control remoto y otros artículos modernos para jugar, los artesanos de San Antonio la Isla, en el Estado de México, coinciden en mencionar que las ventas de juguetes elaborados con madera se mantienen, pues consideran que estos son una tradición.
En opinión de Emilio Manjarrez Esteves, artesano de San Antonio la Isla, los juguetes elaborados con madera no pasan de moda, ya que por tradición la gente busca los caballitos mecedores, trompos, carros, camiones, soldaditos, recámaras, yoyos, baleros y otros más, que ancestralmente han adquirido los Reyes Magos.
Comentó que quizás la poca difusión que se le da al juguete de madera es lo que ha propiciado que las ventas no se incrementen en estos días, sin embargo, aseguró que en el municipio los 10 talleres donde se elaboran los productos envían parte de su mercancía a otras entidades federativas donde aún se conserva la tradición.
Destacó que en la demarcación existen 20 locales comerciales dedicados a la venta de juguetes de madera, cuya feria la inician desde el día 4 de enero de cada año, sin embargo, debido a la introducción de juguetes chinos, las ventas para ellos no son las mejores.
Al respecto María, comerciante de esta localidad, dijo que efectivamente los juguetes chinos son una competencia desleal, pues estos son más baratos y eso llama la atención de los compradores, aunque reconoció que la madera es mejor y más duradera.
Sobre las calles de esta demarcación se observan puestos de juguetes elaborados con madera, que van desde el tradicional caballito, camiones del Ejército, Policía Federal, tráileres, tractores, burros de planchar, alacenas, camas, futbolitos, baleros, trompos y otros que son adquiridos por mayoreo para su reventa.
Ambos comerciantes coincidieron en señalar que los juguetes no son del gusto de los niños, sino de los padres que no quieren perder la tradición que tienen desde sus abuelos.