
Estudian ampliar Hoy No circula a otras zonas del Estado de México
HUIXQUILUCAN, Edomex., 11 de julio de 2014.- El Grupo Parlamentario de Nueva Alianza (Panal) exhortó a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a revisar las condiciones de la construcción de la autopista denominada Toluca-Naucalpan, en los municipios de Lerma y Huixquilucan, porque está provocando la destrucción de los últimos manantiales de agua pura, expropiando las tierras y violando los derechos humanos de las comunidades indígenas que milenariamente han vivido en este territorio.
El diputado René Ricardo Fujiwara Montelongo estableció que la CNDH debe de investigar las presuntas violaciones a los derechos de los indígenas que habitan esa región, en virtud de que “esto significa una condena a la sumisión o al exterminio de estas comunidades”.
El también presidente de la Comisión Especial para el Desarrollo Sustentable, informó que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) estableció, mediante un diagnóstico, que con el desarrollo de este proyecto carretero se estarán afectando 296 especies de flora y fauna, muchas de ellas sujetas a protección especial o declaradas en grave peligro de extinción.
Sin embargo, las autoridades han sido omisas en atender este estudio, por lo que no fue considerado en el decreto de expropiación ni en el diagnóstico de impacto ambiental, apuntó.
Además, expuso Fujiwara Montelongo, el lugar donde se pretende construir esta autopista tiene una importancia ecológica y cultural, debido a que el Gran Bosque Otomí-Mexica representa una región de una riqueza natural invaluable, pues es considerado un parque natural debido a su condición de santuario del agua y reserva natural de valor inconmensurable.
Asimismo, es considerado un pulmón vital para la civilización, así como un lugar histórico para las culturas originarias del continente, específicamente para la comunidad indígena otomí, una de las culturas más antiguas y que aún conserva sus lugares más sagrados al interior de este corredor natural.
Dijo que el pequeño porcentaje que queda de la zona natural del bosque Otomí-Mexica es vital para el reabastecimiento de agua para la región. Los valles de México y Toluca dependen en gran medida del agua que se filtra aún por estas montañas, las cuales además atraen a las nubes como parte de un ciclo hidrológico natural, que corre el grave riesgo de romperse.
Recordó que a pesar de estar documentada la existencia de un grupo ñhañhu (otomís) en la zona montañosa de la cuenca alta del Río Lerma desde hace más de tres mil años, las autoridades mexiquenses sean omisas en escuchar estos señalamientos y avalen un proyecto que está ocasionando graves daños a los bosques, mantos acuíferos y gran parte de la vida de flora y fauna.
El legislador del Panal recordó que la autopista Toluca-Naucalpan es una concesión otorgada por la Secretaría de Comunicaciones del Estado de México para la construcción, explotación, operación, administración, conservación y mantenimiento de dicha carretera a un plazo de 30 años. Se estima que las obras de construcción de la nueva autopista concluyan hacia el segundo semestre de 2015.
Con la autorización del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) y del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), se asignó una partida de dos mil 775 millones de pesos para el desarrollo de la nueva Autopista Toluca-Naucalpan, que contará con cuatro carriles de 39 kilómetros de longitud. El trazo tiene origen en el entronque de la Autopista Chamapa-Lechería con la carretera federal Toluca-Naucalpan, además conectará a los municipios de Huixquilucan y San Nicolás de Peralta con Lerma, para llegar hasta el boulevard Aeropuerto de Toluca.