
Deportaciones forzadas “Made in USA”
En cualquier país democrático del mundo, los gobernadores o alcaldes al momento de ser seleccionados por el electorado obtienen de manera natural el Congreso o parlamento para cumplir con las promesas realizadas durante su campaña proselitista. El problema es que en México no hay una democracia consolidada y el Congreso no se ocupa para sustentar las propuestas hechas a los ciudadanos.
Esto viene a colación porque en el Estado de México Eruviel Ávila Villegas se ha excedido en proponer iniciativas a la LVIII Legislatura, sin que estas sean del todo favorables para los ciudadanos o sirvan para sustentar su plan de trabajo, más que nada parecen una reacción a los problemas que se dan en la entidad.
Lo anterior no tiene nada de malo, el problema surge cuando los diputados de oposición tratan de hacer propuestas para mejorar la vida de los mexiquenses, mismas que en automático son rechazadas e incluso muchas de ellas ni siquiera son discutidas ni analizadas.
Al gobernador se le olvida que su tiempo de congresista ya pasó y aunque la ley le faculta para proponer iniciativas, esto no indica que se convierta en legislador y, muchos menos que bloqueen a los partidos de oposición en el Congreso, puesto que ellos también representan a las minorías en la sociedad.
La manera reactiva de trabajar por parte del Ejecutivo con la Cámara de Diputados ha sido una forma de justificar que atiende los problemas de la población, sin embargo, la mayoría sólo son para favorecer o perjudicar los intereses del grupo en el poder. No tiene un eje definido para trabajar.
Ávila Villegas es el dueño de la Legislatura; lejos quedó aquella intención de la separación de poderes. Aquí sólo existe un solo poder, el del Ejecutivo estatal. Un ejemplo es la Ley de Compras Consolidadas, misma que fue aprobada por los diputados priistas sin ser analizada, por la simple y sencilla razón de ser del gobernador.
La misma promueve la compra masiva de los insumos del gobierno del Estado de México con la finalidad de ahorrar al hacer compras al mayoreo, pero no informaron cuántas empresas en la entidad son perjudicadas, en dónde se asientan las empresas beneficiadas con estos contratos, cuánto se ahorran de manera anual y, en contra parte, cuántas fuentes de trabajo se perdieron por parte de las empresas que ya no surte insumos al gobierno estatal.
Otra muestra del ocio en que vive la administración estatal es la reciente propuesta de penalizar la introducción de celulares y equipos de radio en los penales, cuando ya existen bloqueadores de señales en los Centros de Readaptación Social, lo único que se debe hacer es ponerlos a funcionar, pero creo que es más fácil evadir un juicio que un bloqueador en funciones.
Ante de iniciar el periodo ordinario en la Legislatura me di a la tarea de preguntarle a dos de los principales diputados del PRI acerca de su agenda legislativa, los dos comentaron que no tenían agenda y darían prioridad a las iniciativas del Ejecutivo, lo cual demuestra que ni siquiera los diputados tricolores tienen libertad para legislar.
Así las cosas, es necesario que Eruviel Ávila atienda de manera más precisa los problemas de La Mayoría Silenciosa, evitando engrosar el marco legal y haciendo más eficiente la estructura a su cargo, en vez de excederse en sus funciones legislativas.