
El reverso de la moneda
¡Está usted detenido¡ Tiene derecho a permanecer callado, todo lo que diga puede ser usado en su contra, tiene derecho a un abogado y en caso de no tenerlo el Estado le proporcionará uno de oficio.
Las palabras parecen de lo más sencillo, es un básico de la justicia en cualquier parte del mundo; muchas veces lo vemos en las series policiacas y en las películas. Sin embargo en México esto es letra muerta, la mayoría de las veces la posibilidad de encarcelar a un delincuente se da por falta de preparación de los encargados de aplicar justicia.
Los policías, Ministerios públicos y hasta los jueces carecen de preparación para brindar justicia, no tiene procedimientos básicos y menos preparación para grandes casos. Los tres órdenes de gobierno parece que no lo notan, dejan que las cosas pasen y cierran los ojos, pueden generar miles de reglas pero si no hay quien las aplique nada cambiará; mientras La Mayoría Silenciosa padece la inseguridad en la calles los gobiernos fingen que detienen a miles de delincuentes, pero en las calles todo sigue igual.
Los policías no tienen idea de qué hacer en una situación de riesgo, casi todos rehuyen a los casos de asalto y robo con violencia porque no hay preparación ni física ni profesional y no quieren exponer su vida para evitarlo. Los malhechores no les tienen ni un mínimo de respeto, saben de sus carencias mejor buscan corromperlos; sus jefes lejos de apoyarlos le piden cuotas; en síntesis están entre la espada y la pared.
La semana pasada, durante un choque en las calles de Toluca me tocó presenciar cómo un agente de tránsito no tenía ni idea del procedimiento a seguir ante una situación de este tipo, decía que no había cámaras para poder determinar un culpable en un semáforo y, orientando al conductor que se había pasado un alto pretendía ayudarlo a evadir su responsabilidad.
El comportamiento del semáforo, las fotos de los vehículos, la botella de vino en el auto, el aliento a alcohol del sujeto y la falta de licencia para conducir no eran elementos que permitirán saber si había incurrido en un ilícito. Además, anticipaba que el MP no tendría la capacidad de determinar un culpable.
En Almoloya de Juárez también se suscitó otro caso, cuando supuestos policías vestidos de civiles detuvieron a un ciudadano sin mostrarle identificación ni orden de aprensión, incluso le sembraron droga para poderlo remitir al MP y; la policías del lugar lejos de defender al joven, facilitó la detención ilegal y soltó al policía que no tenía identificación, cuando su obligación era remitirlos a los dos ante el MP.
Tal vez los policías tienen razón porque es bien sabido que los Ministerios públicos tampoco están bien preparados para integrar un acta, investigar, capacidad técnica, tecnología de apoyo para sus investigaciones; pero sobre todo voluntad para hacer las cosas. Porque ante tanta falta de recursos solo es necesario tener talento y disposición para sacar un poco de trabajo, pero bien hecho.
Los jueces son punto aparte, ante la carencia de una buena integración de expedientes; tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo los han dotado de súper facultades para tomar decisiones, razón por la cual, el ciudadano no se explica por qué no actúan; tal vez no se sienten seguros, les falta sentido común, toman decisiones salomónicas o todas las anteriores.
Un caso que raya en lo inverosímil es la detención de José Manuel Mireles líder de autodefensas en Michoacán; ciudadano que cansado de sufrir el avasallamiento de la inseguridad se unió a La Mayoría Silenciosa con la finalidad de ofrecer tranquilidad a sus familias.
Alfredo Castillo, comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, escudándose en lo máxima que impera en la justicia mexicana –todos son culpables hasta que se demuestre lo contrario- lo detuvo por acopio de armas.
Descubrió el hilo negro, acaso no sabía que los autodefensas andas armados o cree que se defendían de los narcos con mentadas de madre, pero a estos ilícitos le sumó dinero y droga supuestamente de procedencia ilícita ¿O sea primero lo detienen y luego lo investigan?
No sé hasta cuando las autoridades entiendan la gravedad de la situación, tal vez los límites de seguridad en sus hogares, fraccionamientos y negocios es tan buena que no comprenden que La Mayoría Silenciosa ya está hasta la M… de la inseguridad y violencia que se vive en las calles.