No se trata a estas alturas del partido de hacerse el defensor del feminismo, ni de ser un paladín de la justicia, sino que, como un hombre singular, decir un poco sobre ese pensamiento en la historia de la humanidad, que por misoginia, envidia, complejos de inferioridad, dejó de lado durante miles de años, digamos hasta los años sesentas y setentas del siglo XX el pensamiento filosófico de las mujeres. Los filósofos han hablado y disertado de muchas cosas, pero marginaron a las mujeres de esa disciplina del conocimiento. Esto, por supuesto, entre muchas otras cosas, un caso notable es el de la historia de las artes plásticas de donde fueron eliminadas olímpicamente.

Sí, la mujer, pareja exclusiva del hombre, procreadora, dadora de vida, astrológicamente la energía lunar, complemento del hombre solar; sí, mujeres domésticas, familiares, trabajadoras, inteligentes, pensadoras, comprensibles, sensibles, adaptables, fecundas, intuitivas, bellas y de una pieza, y también todo lo contrario, igual, ni más ni menos que los hombres.

A ver las chicas filósofas, que den un paso al frente: Aspasia de Mileto, Hiparquía de Tracia, Hipatia de Alejandría, Hildegarda de Bingen, Cristina de Lorena, Teresa de Jesús, Madame de Savigné, Isabel de Bohemia, Lady Conway, Sor Juana Inés de la Cruz, Madame de Chatelet, Madame Staél, Flora Tristán, Eleanor Marx, Rosa de Luxenburgo, María Montesori ,Edhit Stein, Simone de Boavoir, Simone Weil, Hanna Arendt, Ayn Rand, María Zambrano, entre otras.

Yo, un hombre como tantos, exijo saber qué hicieron del pensamiento de estas mujeres que levantaron el mundo en brazos para que el humanismo, la educación, se preservaran, para que los niños y los grandes pudieran saber que la naturaleza existe, que la ternura existe, que la dignidad existe ¿dónde están las primeras ideas que nos trasmitieron? ¿Cuáles mujeres ahora poseen la llave del universo, la llave de la paz, para que este país, este pueblo, encuentren el camino de la justicia y del abrazo?

Porque hoy la barbarie ha vuelto a golpear la conciencia de la mujer: todo se reduce a las ambiciones inmorales del gran capital; al afán de seguir haciendo del mundo un gran supermercado; pero al mismo tiempo un gran basural de objetos superfluos, con el propósito de banalizar y democratizar la pobreza a todos los habitantes del planeta; hay mujeres que luchan contra esa vieja demagogia de siempre, que tiembla ante la diversidad, se debilita ante la cultura verdadera (por eso la niega) se indigna ante la universalidad del pensamiento, niega a la filosofía y teme al humanismo de la mujer. En esta vieja tradición del crimen de guerra y del terror de Estado, ni la tecnología ni la ciencia han sido soluciones para abatir la barbarie, sino que hasta le han servido para acrecentarla y perpetuarla a mayor escala. La única solución real es -y seguirá siendo siempre- la humanista, donde la mujer es un pilar fundamental para que su participación, en igualdad de condiciones y de oportunidades que los hombres, pueda reorientar todo el proceso educativo y formativo del mundo hacia los valores, los principios, las libertades y los derechos para todos por igual. (P.S.A.)