NOPALTEPEC, Edomex., 11 de diciembre de 2013.-  La grana cochinilla, un colorante natural desde la época prehispánica, está a punto de desaparecer, a pesar de que este municipio fue uno de los principales productores del gusano de nopal.

Esta riqueza biológica y cultural del  México antiguo, fue un potencial económico dentro de las comunidades que se dedicaban a ella. En la actualidad, son pocas las familias en la entidad mexiquense que se dedican a esta actividad, debido a la falta de apoyos productivos.

La cochinilla fue uno de los principales y la primera  exportación de cochinilla a Europa se hizo en 1523, es decir, dos años después de consumada la conquista de Tenochtitlan.

Con la producción tan abrumadora de grana cochinilla alcanzada en ese tiempo, la Nueva España llegó a convertirse en el principal exportador mundial, y era el tercer artículo de exportación después del oro y la plata.

La grana cochinilla forma parte de nuestro patrimonio cultural debido a que implica una tradición conservada por siglos, relacionada con las costumbres y la historia regional; constituye un elemento de identidad de un territorio.

Solamente es el insecto hembra el que produce un tinte excepcional, alcanzando toda la gama de tonalidades rojas, de alta pureza y luminosidad. Actualmente un kilo cuesta entre 8 y 10 mil pesos.

Algunos códices del México Antiguo que muestran la trascendente evidencia de que la grana cochinilla fue empleada como pago de tributo, y además se utilizó como parte de la elaboración de los mismos.

La cochinilla y el carmín de grana aparecen como colorantes inocuos para la salud humana, por lo que a partir de 1960 han tenido una creciente aplicación en la industria alimenticia, cosmética y farmacéutica.