TOLUCA, Edomex., 17 de diciembre de 2013.- El padre católico Dagoberto Valle Arriaga no descarta proceder penalmente contra funcionarios del Gobierno del Estado de México, ya que le arrebataron casi ocho años de su vida al encarcelarlo por un delito que no cometió.

Lo anterior, luego de que el 3 de agosto de 2007 fue sentenciado a 55 años de prisión por un juez y magistrados del Estado de México y el 26 de septiembre de 2013 liberado de forma inmediata, luego de que la justicia federal aseguró y confirmó, a través de su sentencia, que no había delito qué perseguir y el sacerdote no tenía responsabilidad alguna de la supuesta acusación de secuestro de su hijo con modificativa (de homicidio).

“Mediante un amparo 93/2013 se dictó a mi favor auto de libertad, por no haberse acreditado el cuerpo del delito, dicho de otra manera, por no acreditarse la muerte de mi hijo; por eso se me concedió la libertad. En términos simples jamás quedó probada la muerte de mi hijo”, explicó Dagoberto Valle que se ordenó como sacerdote en la Diócesis de Texcoco.

El religioso recordó que en 1992, antes de ordenarse como sacerdote y en su calidad de estudiante de Filosofía, Teología y Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, España, tuvo una relación con la joven Martha o Félix.

Encuentro sexual del que nació un joven reconocido como Oscar Emmanuel Valle Hernández, al que supuestamente asesinó, según la justicia estatal.

“Poco antes del viaje conocí a Rosa Martha o María Félix. Después en un periodo de vacaciones, en el verano del 95, yo siendo estudiante tuve unos escarceos y coqueteos con ella, vamos, se me puede caer la cara de vergüenza pero esa es la realidad, esa es la realidad, yo teniendo esa edad y siendo estudiante, tuve relaciones sexuales y se concibió mi hijo”, detalló el religioso Dagoberto Valle.

Añadió que días después regresó a continuar sus estudios a España, y en 1999 cuando regresa a ordenarse como sacerdote en la Catedral de Texcoco le comunican que hay un hijo, es un menor de edad y es de él, por lo que opta por reconocerlo de manera oficial con el pleno conocimiento del obispo Carlos García Retes.

“El 8 de septiembre me ordenan sacerdote en la catedral de Texcoco, dos meses después decido reconocerlo y darle mis apellidos, porque eso me dictaba mi conciencia; en justicia yo tenía que darle mis apellidos y reconocerlo para que no fuera un hijo, perdón por la palabra, un hijo bastardo, así se nombra a las personas que no son reconocidas por su padre”.

Comentó en entrevista el sacerdote Dagoberto Valle al sostener que, a diferencia de otros de sus colegas que han estado en esa situación o personas comunes que niegan a sus pequeños, él sí decidió por reconocer a su hijo.

Acción, dijo el sacerdote, que fue interpretado como un error, tanto por las altas autoridades de la religión católica en la entidad mexiquense, como para algunas autoridades judiciales, por lo que se le acusó de secuestrar y asesinar a su propio hijo.

El padre recordó que tanto el representante del Ministerio Público, agentes judiciales y jueces del Estado de México y altos jerarcas de la religión católica que operan en el territorio mexiquense, se confabularon para acusarlo de secuestrar a su propio hijo y matarlo, imputación que jamás lograron comprobar, por lo que la justicia federal le concedió su libertad.

El supuesto secuestro y muerte de su hijo, según la autoridad del Estado de México, se registró el 20 de septiembre de 2005, cuando el menor salió de su casa ubicada en la colonia Popular del municipio de Ecatepec y jamás regresó. Posteriormente, con engaños al sacerdote, se le pidió que acudiera al domicilio de la madre de su hijo para que ayudara en su búsqueda, momento en que fue detenido y días después acusado y sentenciado por su secuestro y muerte.

Fue así como, sin prueba alguna, testimonios falsos y sin el cuerpo del menor (nunca apareció, por lo que no hay certeza de que esté vivo o muerto), jueces mexiquenses le dictaron sentencia de 55 años de prisión, la cual fue revocada por la justicia federal.