Agoniza joya prehispánica: negligencia del INAH destruye a Teotihuacán
TEOTIHUACÁN, Edomex., 14 de mayo de 2026.- El Templo de Quetzalcóatl, el corazón místico de Teotihuacán, tiene los siglos contados: investigadores del INAH advierten que la estructura desaparecerá en menos de 100 años si no se frena su desintegración. Sergio Gómez Chávez, arqueólogo de la zona, denunció que la humedad se ha convertido en un cáncer silencioso que fractura la piedra, provocando daños muy severos que ya son irreversibles bajo el lente del microscopio.
La emblemática pirámide sufre un proceso de ‘arenización’, donde el material sólido se desmorona al tacto debido a la acumulación de agua en su núcleo. Esta tragedia arqueológica ocurre en el municipio de San Juan Teotihuacán, donde la falta de una intervención contundente está permitiendo que uno de los monumentos más importantes de la humanidad se convierta en una montaña de escombros frente a los ojos del mundo.
Devora la humedad el subsuelo
El origen del colapso se remonta a fallidas intervenciones del siglo XX que alteraron los drenajes originales, permitiendo que el agua se estanque en el túnel ceremonial descubierto bajo el templo. Excavaciones recientes han confirmado derrumbes internos en este pasaje sagrado de 1,800 años de antigüedad, demostrando que la erosión está atacando los cimientos mismos de La Ciudadela sin que exista una barrera física que lo impida.

A este desastre natural se suma una negligencia química: en los años 80 se aplicó un sellador que, lejos de proteger la fachada, terminó por asfixiar la piedra y acelerar su degradación. Hoy, las icónicas cabezas de serpiente que definen la identidad visual de México presentan fracturas que amenazan con desprenderse definitivamente, dejando la fachada como un muro liso y sin historia.
Sepultan proyectos bajo burocracia
A pesar de que existe un plan maestro para salvar el recinto, que incluye una cubierta protectora y la rehabilitación de los canales teotihuacanos, el proyecto permanece empolvado en los escritorios oficiales. Las autoridades han priorizado la economía sobre la conservación, eligiendo en concursos internacionales propuestas mediocres que jamás se ejecutaron, dejando al templo a merced de cada temporada de lluvias.
La denuncia es tajante: el Templo de la Serpiente Emplumada ha sido abandonado a su suerte por sucesivas administraciones que han pospuesto lo urgente. Mientras el presupuesto se diluye en trámites, la capilaridad del suelo sigue inyectando sales que revientan la piedra desde adentro, un proceso de autodestrucción que no espera a que se firmen los cheques gubernamentales.
Muere el patrimonio de México
Teotihuacán es el sitio arqueológico que más dinero genera al país, recibiendo a millones de visitantes, pero la inversión para su rescate es prácticamente nula frente a la magnitud del daño. La pérdida de este templo no solo sería un golpe letal al turismo mexiquense, sino un acto de omisión histórica que arrebatará a las futuras generaciones el derecho de conocer sus raíces.
La indiferencia institucional está permitiendo que el tiempo y el agua logren lo que ni las guerras ni los saqueos pudieron en casi dos milenios: borrar a la Ciudad de los Dioses. Sin una respuesta inmediata, el Templo de Quetzalcóatl quedará reducido a crónicas y fotografías, marcando el fin de uno de los capítulos más gloriosos de la arquitectura mesoamericana por culpa del olvido oficial.










