SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 6 de junio 2020.- En vísperas del Día de la Libertad de Expresión en San Luis Potosí, policías estatales agredieron a periodistas que cubrían los hechos de violencia que originaron los manifestantes que convocaron a una protesta la tarde del viernes en la capital para exigir justicia para Giovanni, el joven presuntamente muerto a manos de uniformados municipales en Jalisco.

Esta periodista sufrió una agresión a manos de policías que llegaron a la Plaza de Armas para contener a los jóvenes que para ese momento ya habían destrozado la sede del Congreso, los policías comenzaron a corretearlos sobre la calle de Madero en dirección hacia la calle Aldama.

Yo comencé a grabar con mi teléfono móvil afuera de la Secretaría de Finanzas donde detuvieron a un joven al que comenzaron a agredir entre todos, a lo cual yo enfoqué el aparato hacia ellos y dos policías me empujaron y me dijeron que no grabara, a lo que yo les respondí que era periodista pero no me hicieron caso.

Enseguida colocaron sus escudos para cerrarme el paso y me volvieron a decir que no grabara y enseguida llegó otro policía alto y fornido que presumo es alguno de sus jefes y me amenazó, alzó su mano como queriendo golpearme y me arrebató el teléfono sumamente enojado.

Me dijo que no grabara y que iba a estrellar el teléfono en el piso a lo que yo le respondí que no podía coartar mi derecho, pues soy periodista.

Me aventó el teléfono y yo lo agarré, pero volvió a quitármelo. La oportuna intervención de dos de mis compañeros periodistas evitó que me siguiera agrediendo.

Bajo amenaza.
Encapsulada.

TAMBIÉN A REPORTERA DE PULSO; DAVID MEDRANO, AL QUITE

Pero no fui la única, a la compañera Martha Arriaga del periódico Pulso también la agredieron, la empujaron y le iban a dar un toletazo, pero la intervención del compañero David Medrano una vez más evitó la brutalidad de los policías.

Además otros compañeros sufrieron empujones. Se entiende que los policías cumplan con su trabajo pero deben de tener la suficiente visión e inteligencia para respetar nuestro trabajo que no es otro que el documentar día a día los sucesos de manera imparcial, esto no constituye ningún delito.

El secretario de Seguridad Pública, Jaime Ernesto Pineda Arteaga fue informado por mi propia voz de lo que me sucedió, pero solo me dijo: “No pasa nada mija, no pasa nada”.

Solo exigimos al Gobierno del Estado garantías para realizar nuestro trabajo y mínimo una capacitación a sus elementos para evitar hechos como este.