Por segunda ocasión en menos de 36 horas, le volvieron a cerrar vías los tianguistas al alcalde – es un decir- de Tenancigo, Gabriel Gallegos. Inoperante e ineficiente ha sido su actuar para llegar a un acuerdo con los necios comerciantes que quieren instalar el tianguis.

Gallegos, que sigue dando tumbos con su limitada capacidad de negociación, ha afectado a miles de personas, y ha dejado hacer y deshacer a los comerciantes que, desafiando su débil liderazgo, se ponen a vender sus productos en la vía pública.

Urge una autoridad eficiente, que ejerce su fuerza y resuelva.
Con Gallegos, los habitantes de Tenancingo están a la deriva, pues no hay negociación, no hay estrategia, ni imaginación para resolver.

Pobre Tenancingo.