Toluca, Edomex, 16 de enero de 2020.- ¡Pásele, pásele, tenemos mole, macho, salchicha! ¿qué va a querer?, son las frases que a diario se pueden escuchar al pasar por los pasillos que rodean la plaza Fray Andrés de Castro, frases provenientes de los comerciantes de las tradicionales alacenas, para atraer a los clientes.

Tortas, tacos de guisado, de oposito, antojitos, dulces típicos y la tradicional garapiñada son parte de la peculiar gastronomía de este punto que es paso obligado para, oficinistas, paseantes y turistas.

Tras 115 de existencia, las alacenas se han convertido en un cúmulo de experiencias y recuerdos tanto de locatarios como de las miles de personas que las han visitado a lo largo de su historia.

“Todo ha sido muy bonito aquí”, asegura la señora Rosalia, quien por años ayudó a su cuñada, dueña de una de las alacenas y que tras su fallecimiento dejó el negocio a su hijo, a quien continúa ayudando con la venta de dulces tradicionales.

Más allá del buen trato con los clientes y recordar la visita de políticos, como la del hoy presidente de México, Andrés Manuel López Obrador; recuerda como sus dos hijos crecieron “de aquí para allá entre las alacenas” y como después también lo hicieron sus nietos.

Dice, con una sonrisa en el rostro, no olvida como una de sus nietas, al estar jugando con los hijos de otros comerciantes, “pues todos nos llevamos bien aquí”, perdió uno de sus zapatos y por más que lo buscó no lo encontró y así anduvo “con sus pura calceta”.

Para los visitantes, las alacenas son recuerdo de paseos familiares, de alegrías, como el caso de la señora María Martínez, que a pesar de acudir desde joven con sus padres, las mejores experiencias, señala, son de cuando acudía con sus nietos.

“En cualquiera de las alacenas daban las tortas baratas, les comprábamos a los cuatro su tortita con un refresquito y nos la pasábamos bien, ahora son grandes y pues ya no, ya no es igual”.

Sin embargo, aunque ya está más viejita y a pesar del frío que le apalea,dice, le encanta visitar de vez en cuando el centro de Toluca y comer alguna torta o dulce en las alacenas, “me encanta, me gusta venir, me encanta Toluca, recuerdo lo hermoso que era venir con mi papá, mis nietos todos son muy hermosos recuerdos”, expresa.

Hoy las alacenas están de fiesta, la alegría de su tradición reluce en los vendedores que adornaron sus negocios para recibir y reconocer al cliente con la calidad de sus guisos y un trato amable, que es lo que dicen, los hace regresar.