ECUADOR, 22 de abril de 2019.- El calentamiento global podría hacer que las tortugas gigantes de las Galápagos migren de manera impredecible al no utilizar las condiciones ambientales de cada momento para emprender viajes.

Ésta es la conclusión principal de un estudio realizado por investigadores y publicado en la revista Ecology, de la Sociedad Ecológica de América. Los científicos emplearon dispositivos GPS para rastrear el tiempo y los patrones de migración de tortugas gigantes de las Galápagos durante varios años.

A estos animales a veces se les llama ‘jardineros de las Galápagos’ porque son responsables de la dispersión de semillas a larga distancia y su migración es clave para la supervivencia de muchas especies de árboles y plantas.

Se trata de animales de costumbres. En la estación seca y fresca, las tierras altas de las laderas de los volcanes de las Galápagos están envueltas en una nube que permite que la vegetación crezca pese a la falta de lluvia. En las laderas más bajas no hay una capa de niebla gruesa y las plantas no están disponibles todo el año.

Las tortugas adultas pasan la temporada seca en las regiones más altas y cuando comienza la temporada de lluvias regresan a las zonas más bajas y relativamente más cálidas, donde hay una vegetación abundante y nutritiva.

Las tortugas a menudo toman las mismas rutas de migración durante muchos años para encontrar la calidad y las temperaturas óptimas de los alimentos. El momento de esas migraciones es esencial para mantener sus altos niveles de energía, pero el cambio climático podría interrumpir la capacidad de una tortuga para viajar en el momento adecuado.

«Teníamos tres objetivos principales en el estudio», ha dicho Guillaume Bastille-Rousseau, autor principal del artículo, quien ha añadido: «Uno fue determinar si las tortugas ajustan su tiempo de migración a las condiciones ambientales actuales. Dos, en caso afirmativo, ¿qué pistas usan para ajustar el tiempo? Y tres, ¿cuáles son las consecuencias energéticas de la falta de tiempo de migración para las tortugas?».

«El momento de la migración de la tortuga fluctuó mucho entre los años»
Los investigadores esperaban que las migraciones fueran medidas con las condiciones actuales de alimentos y temperatura debido a que muchas otras especies migratorias operan de esa manera. «Muchos animales, como los ungulados, pueden rastrear las condiciones ambientales actuales y migrar en consecuencia”, ha apuntado Bastille-Rousseau.

Sin embargo, las migraciones de las tortugas gigantes de las Galápagos están débilmente asociadas con las condiciones del momento, como la niebla, la lluvia y la temperatura. Por ejemplo, si el clima es inusualmente seco parece que las tortugas no tienen en cuenta esa variación cuando deciden que es hora de migrar.

Los investigadores apuntan que no está claro si en ese momento basan sus decisiones de migración en recuerdos de condiciones pasadas o si simplemente están evaluando incorrectamente las condiciones locales actuales.

«El momento de la migración de la tortuga fluctuó mucho entre los años, a menudo por más de dos meses. Esto indica que la migración de las tortugas no sólo se debe a oportunidades de forrajeo. Por ejemplo, las hembras tienen para tomar decisiones relacionadas con la anidación y todavía tenemos mucho que aprender sobre la migración en tortugas gigantes», ha subrayado Bastille-Rousseau.

No obstante, esas circunstancias parece que no tienen un impacto crucial en la salud de las tortugas gigantes debido a sus largas vidas de hasta 100 años y a su gran tamaño corporal. Los efectos negativos son menores respecto de animales pequeños y menos longevos, ya que las tortugas pueden sobrevivir sin haber comido en un año, mientras que otras especies migratorias deben alimentarse más regularmente para mantener sus niveles de energía.

Todavía no está claro cómo las migraciones impredecibles de las tortugas gigantes de las Galápagos afectarán al resto del ecosistema del archipiélago. «Una preocupación es que en algún momento en el futuro la migración puede no ser una estrategia óptima para las tortugas. Puede haber una reducción en el número de individuos que realizan estos movimientos de larga distancia. Esto probablemente tendría consecuencias en cascada para todo el ecosistema», ha concluido Bastille-Rousseau.

Con información de rtve