Arde el Estado de México: se agrava la crisis ambiental por incendios
TOLUCA, Edomex., 19 de febrero de 2026.- El Estado de México (EMX) se coloca como la entidad con mayor número de incendios forestales registrados en el país en lo que va del 2026. De acuerdo con el Concentrado Nacional de Incendios Forestales, hasta el corte del 13 de febrero se contabilizan 55 siniestros, una cifra que refleja la intensidad del arranque de la temporada crítica y que mantiene bajo presión ambiental a la región más densamente poblada del país.
Aunque la entidad no lidera en superficie total afectada, el volumen de eventos revela una frecuencia preocupante que incrementa los riesgos para la salud pública, la calidad del aire y la estabilidad ecológica del Valle de México.
Humo, sequía y presión urbana: los factores que agravan la crisis
Autoridades forestales señalan que la combinación de estiaje temprano, altas temperaturas, acumulación de material seco y actividades humanas explica el incremento de incendios. Datos históricos de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) indican que más del 90 por ciento de los incendios en México son provocados por actividades humanas, ya sea por quemas agrícolas, fogatas mal apagadas o cambios de uso de suelo.
En el caso del Estado de México (EMX), la presión urbana sobre zonas boscosas y periurbanas incrementa el riesgo de ignición. A ello se suma la temporada seca, que tradicionalmente se intensifica entre febrero y mayo, periodo en el que se concentra la mayor parte de los incendios forestales del país.
Impacto en la calidad del aire y riesgo de contingencias
El efecto inmediato de esta frecuencia de incendios es la acumulación de humo y partículas finas en la atmósfera. En el Valle de México, la presencia simultánea de contaminantes por actividad industrial, tránsito vehicular y emisiones por quema de vegetación favorece escenarios de mala calidad del aire e incluso contingencias ambientales.
La combustión de biomasa libera partículas PM2.5, altamente dañinas para el sistema respiratorio. Episodios prolongados de humo pueden agravar enfermedades pulmonares, elevar hospitalizaciones y reducir la visibilidad en zonas urbanas y carreteras.
Nuevos incendios elevan la tensión regional
A la cifra acumulada se suman dos incendios más registrados este miércoles en los municipios de Atizapán de Zaragoza y Coacalco, lo que refuerza la tendencia ascendente en plena fase inicial de la temporada crítica.
Estos eventos, aunque de menor extensión preliminar, contribuyen al deterioro atmosférico regional y mantienen activos los protocolos de vigilancia y control por parte de brigadas forestales y autoridades de protección civil.
Un año que apenas comienza y ya preocupa
El inicio anticipado y la alta frecuencia de incendios en el Estado de México (EMX) anticipan un año complejo en materia ambiental. Si el ritmo actual se mantiene, especialistas advierten que el impacto acumulado podría traducirse en más episodios de mala calidad del aire, mayor presión sobre los ecosistemas forestales y un aumento sostenido de riesgos para la población.
Más que incendios aislados, el fenómeno refleja un patrón creciente que evidencia la vulnerabilidad ambiental de la entidad. En el corazón del país, el fuego ya no es un evento ocasional: es una señal de alerta que se vuelve cada vez más difícil de ignorar.










