MORELIA, Mich., 23 de marzo de 2019.- Luis Donaldo Colosio fue postulado a la presidencia de la República en la elección de 1994, pero en plena campaña electoral fue asesinado en Tijuana. A 25 años del hecho, con la caída de la hegemonía del PRI nuevas evidencias pujan por la reapertura del caso, que, de origen, estuvo salpicado de suspicacias por una presunta conspiración de Estado para perpetrar el crimen.

El entonces presidente de México Carlos Salinas de Gortari había impulsado importantes cambios económicos: la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la privatización masiva de empresas estatales, incluida la banca y al tiempo que se restauraban las relaciones Iglesia-Estado se agudizaba la desigualdad en el país.

Era un México convulso. En enero de 1994 el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) generaba un rompimiento entre uno de los sectores poblacionales más vulnerables, las comunidades indígenas, y el gobierno de Salinas de Gortari, al que le reprochaban políticas económicas que les sumían en el rezago.

Llegado el plazo de la sucesión presidencial, a punta de mítines Luis Donaldo Colosio arrebataba votos y simpatías a Diego Fernández de Cevallos, candidato del PAN, y a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, del PRD. Pese a formar parte del PRI, partido del sistema, Colosio era el favorito de las multitudes.

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