Buscan exmilitantes del PAN revivir con nuevo partido en Tlalnepantla
TLALNEPANTLA, Edomex., 27 de mayo de 2026.- Juanita Orozco Bobadilla y Yolotzin Olvera Orozco dejaron atrás años de militancia panista para buscar espacio en un nuevo proyecto político, situación que ya comenzó a generar críticas entre ciudadanos que recuerdan su paso por cargos públicos sin resultados visibles para Tlalnepantla.
Ciudadanos cuestionan que ambas expanistas intentan mantenerse activas en otro partido después de formar parte de administraciones y estructuras donde, aseguran, quedaron pendientes muchas promesas y pocas acciones reales para la población.

Señalan falta de resultados
Juanita Orozco Bobadilla ocupó distintos cargos dentro del PAN en Tlalnepantla durante más de 20 años de trayectoria política. Fue secretaria general, coordinadora regional de promoción política y de la mujer, integrante de la comisión permanente estatal y en 2024 asumió la presidencia del Comité Directivo Municipal panista.
Sin embargo, señalan que pese a ocupar posiciones relevantes dentro de la estructura partidista y municipal, nunca logró consolidar resultados visibles ni una cercanía real con las principales necesidades sociales del municipio, especialmente en comunidades con rezagos históricos.
El caso de Yolotzin Olvera Orozco, hija de Juanita Orozco, también ha generado comentarios debido a su participación en campañas y estructuras municipales recientes. Se desempeñó como coordinadora territorial de la alianza PRI-PAN en la pasada campaña a la alcaldía, además de ser candidata a regidora y formar parte del equipo de la novena regiduría.

Cuestionan cambio político
Para muchos habitantes de Tlalnepantla, esto representa una muestra de cómo algunos perfiles buscan permanecer dentro del escenario electoral aun cuando anteriormente defendían discursos completamente distintos.
Hoy aparecieron impulsando una narrativa diferente sin explicar claramente qué cambió o por qué abandonaron las ideas que antes defendían públicamente.
Este tipo de movimientos terminan debilitando la confianza ciudadana en los partidos y en los propios políticos, ya que la percepción pública es que muchos buscan acomodo antes que resultados.







