OTUMBA. Edoméx., 1 de noviembre del 2016.-En México desde el verano hasta el invierno hay calabazas, las de la primera temporada tienen su piel fina y de color verde claro, con semillas suaves como son la calabaza espagueti o la calabacita.

En los meses de septiembre y octubre, llegan, grandes y dulces, con su corteza mucho más dura, cuya pulpa tiene menor contenido de agua, a este tipo pertenecen las criollas, kabocha y la famosa calabaza de Castilla.

En algún momento de la historia, las calabazas de cáscara dura fueron relegadas de los recetarios mexicanos, éstas únicamente se consumen en preparaciones muy específicas y estacionales, como la calabaza en tacha, cristalizada o asada.

Sin embargo, gracias al sincretismo que se ha dado en las festividades de Día de Muertos, regresan para adornar las ofrendas y degustarlas en un sinfín de platillos.

La calabaza de Castilla, también conocida como auyama, ayote sazón, calabaza pumpkin; contiene una buena cantidad de fibra, aminoácidos, así como vitaminas A y B, y también varios minerales.

En México, la producción de calabaza, es dedicada principalmente para consumo como calabacitas y en menor proporción para calabazas.

Una opción para disfrutar aún más de nuestras tradiciones del Día de Muertos es preparar la deliciosa “Calabaza en Tacha”, conocida así porque al recipiente que se usaba para evaporar el jugo de caña y obtener azúcar se le llamaba “tacha”.