Cambiarán flores por palas: madres buscarán a sus hijos este 10 de mayo
TOLUCA, Edomex., 9 mayo de 2026.- Este 10 de mayo no habrá flores, música ni festejos para muchas madres mexiquenses. En lugar de reuniones familiares, pasarán la fecha caminando entre terrenos baldíos, revisando canales, removiendo piedras y rastreando fosas clandestinas con la esperanza de encontrar alguna pista de sus hijos desaparecidos.
Una de esas historias es la de doña Angélica, quien desde septiembre del año pasado dejó parte de su negocio para salir a buscar a su hijo Juan José Velázquez, de 32 años, desaparecido el 20 de septiembre de 2025.
Desde entonces, cada sonido de motocicleta le detiene el corazón y aviva su esperanza de volverlo a ver.
“Cuando escucho una moto, el corazón se me detiene esperando ver a mi hijo llegar”, cuenta.

La última vez que vio a Juan José fue cuando salió en su motocicleta. Nunca volvió. Desde entonces, Angélica y su hermana se integraron a las brigadas de búsqueda y comenzaron a recorrer lugares que jamás en su vida imaginaron caminar.
“Hemos buscado en lugares despoblados, basureros y hasta en aguas negras. Hemos encontrado restos humanos, pero ni una pista de Juan”, relata.

Angelica no descansará en la búsqueda de su hijo.
Han pasado varios meses desde la desaparición de Juan José, pero en su casa nada se ha movido. Su ropa, sus objetos personales y cada rincón permanecen como si en cualquier momento fuera a regresar. Entre esas paredes, Angélica guarda también los recuerdos de los días felices, especialmente aquellos bailes que compartían juntos durante las reuniones familiares y que hoy se han convertido en una ausencia imposible de llenar.
“El año pasado festejamos el 10 de mayo en casa de mi mamá. ¿Qué podría festejar ahora con la ausencia de mi Juan?”, dice con la voz entrecortada.

“No queremos otro 10 de mayo buscando”
Para Angélica, el dolor también se convirtió en un llamado a las autoridades.
“Es un problema serio. Yo hago un llamado para que las autoridades tomen conciencia de lo que está pasando”, reclama.
Como ella, cientos de mujeres buscadoras vivirán este Día de las Madres entre la incertidumbre y el dolor. Muchas han tenido que abandonar trabajos, negocios y parte de su vida cotidiana para dedicar sus días a rastrear cualquier indicio que las acerque a sus hijos.

En México, la figura de las madres buscadoras se ha convertido en uno de los rostros más duros de la crisis de desapariciones. Son mujeres que, ante la desesperación y la lentitud de las investigaciones, salen con palas, varillas y picos a buscar restos humanos en lugares donde las autoridades muchas veces nunca entraron.
Actualmente registros de la Comisión Nacional de Búsqueda detallan que en el Estado de México (EMX) hay por lo menos 133 mil personas que no han sido localizadas. Aunque no existe un padrón oficial de madres buscadoras, organizaciones civiles estiman que en la entidad operan al menos entre 25 y 40 colectivos integrados principalmente por mujeres que se convirtieron en investigadoras, rastreadoras y peritos improvisados ante la falta de respuestas oficiales.

Muchas de ellas realizan búsquedas en municipios como Ecatepec, Toluca, Naucalpan, Cuautitlán Izcalli y la zona oriente del Valle de México, donde las jornadas se desarrollan en barrancas, basureros, canales de aguas negras y predios abandonados.
Así que mientras millones de madres recibirán flores y abrazos, ellas seguirán buscando un rastro que las lleve a ver a sus hijos o al menos encontrar sus restos para poder regresar a casa con su dolor.











