Celebra Colorines 88 años de historia, identidad y fuerza hidroeléctrica
VALLE DE BRAVO, Edomex., 5 de mayo de 2026.- La comunidad de la Villa de Colorines, localizada en el municipio de Valle de Bravo, conmemoró este martes el 88 aniversario de su fundación con una serie de eventos que resaltaron su legado histórico y cultural. Esta población, que surgió y creció paralelamente a la modernización de México en el siglo XX, reafirmó su identidad como la cuna del Sistema Hidroeléctrico Miguel Alemán, un proyecto que transformó la industria eléctrica del Estado de México y del país.
La celebración tuvo una ceremonia cívica encabezada por el presidente honorario del DIF municipal, Luis Alberto Núñez Ponce, en representación de la alcaldesa Michelle Núñez, quien estuvo acompañado por miembros del cabildo y por el señor Juan Muñoz, encargado de presentar un cuadernillo con datos históricos que detallan la creación del sistema hidroeléctrico que proveería de energía a gran parte del país. En su participación, recordó que la zona era conocida originalmente como Tecualoya, que significa "lugar donde hay fieras devoradoras", pero fue rebautizada como Colorines debido a la abundancia de árboles de colorín que los ingenieros encontraron al establecer el primer campamento.
Presentan revista que aborda la historia completa de como nació la comunidad
En un segundo acto conmemorativo se presentó una revista histórica ideada por el maestro Ezequiel Velázquez Muradas. Esta publicación recopila artículos y versiones inéditas sobre la evolución sociopolítica de la comunidad, con el objetivo de despertar el interés de las nuevas generaciones por sus raíces. La revista destaca que la población actual es fruto de un mestizaje cultural único, formado por trabajadores de diversos estados de la República e incluso del extranjero que llegaron para integrarse a las obras.

Un momento significativo fue la alusión al Monumento a la Fuerza, ubicado en el sitio del primer campamento de trabajadores. Esta escultura, que representa a un hombre dominando a dos caballos, simboliza el esfuerzo humano para controlar los "caballos de fuerza" de la naturaleza. Asimismo, se honró la tradición de la danza de los Chunderos, figuras que representan a los trabajadores que, ante la falta de maquinaria pesada, cargaban los materiales de construcción en canastos llamados "chundes".
Patricia Guadarrama, quien fue residente durante décadas en esta localidad, compartió su visión sobre la transformación de la Villa. Sobre sus orígenes, destacó la sencillez del asentamiento inicial.
"Colorines fue fundada prácticamente por Comisión Federal; era un rancho con muy pocas casitas sencillas y caminos de terracería". Su relato subrayó cómo la llegada de infraestructura institucional fue el motor que impulsó el desarrollo urbano que hoy se conoce.

El desarrollo hidroeléctrico de la CFE dio origen a la Villa de Colorines
La mujer de 70 años también recordó la importancia de los servicios que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) llevó a la región, como la clínica que atendía exclusivamente a los trabajadores antes de integrarse al Seguro Social.
"Ha crecido mucho Colorines porque han quedado los hijos de los fundadores; llegan ya los hijos, tuvieron más hijos y así se van haciendo las familias más grandes, con gente arraigada", afirmó.

La historia de Colorines está ligada a figuras presidenciales como el Gral. Lázaro Cárdenas, quien autorizó los trabajos en esta zona en 1937, y Adolfo López Mateos, quien nacionalizó la industria eléctrica en 1960. Estos hitos permitieron que lo que inició como un campamento de trabajadores se elevara a la categoría de pueblo en 1963 y, finalmente, obtuviera el rango de Villa el 15 de septiembre de 2004, debido a su importancia económica y demográfica.
Hoy, la Villa de Colorines se proyecta como una comunidad orgullosa de su pasado hidroeléctrico y de su dinamismo actual. Con servicios educativos, médicos y una vibrante vida comercial en su mercado, la celebración de estos 88 años no solo recuerda el inicio de las excavaciones el 5 de mayo de 1938, sino que celebra la consolidación de una identidad que sigue floreciendo en el antiguo Tecualoya.











