Chapulinea Ramírez Ponce a Morena para aferrarse al poder en Lerma
LERMA, Edomex., 16 de octubre de 2026.- Miguel Ángel Ramírez Ponce, actual alcalde de Lerma, recientemente consumó su chapulineo político al dar la espalda al Partido Revolucionario Institucional (PRI) —institución que lo cobijó, le abrió las puertas y lo llevó al poder en dos ocasiones bajo el amparo del grupo político de Alfredo Del Mazo Maza— para vestirse ahora con el chaleco guinda del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Metamorfosis guinda y deslealtad política
La metamorfosis del expriista —ahora con el manto protector guinda— se oficializó en días recientes, cuando recibió su constancia de militancia de manos de la dirigente estatal del partido, Luz María Hernández Bermúdez, hecho que fue considerado por la clase política local y la ciudadanía como una acción de oportunismo meramente político, al asegurar que el cambio de camiseta no borra su historial como “Chapulín”.
Y es que, de acuerdo con algunos testimonios de personas cercanas a su círculo, el expriista ahora convertido en morenista es conocido por incumplir acuerdos, romper promesas y ejercer una deslealtad política absoluta hacia las bases que operaron sus campañas en las elecciones pasadas.

El agandalle por un tercer trienio
A pesar de que Ramírez Ponce ha declarado públicamente que no participará en el proceso electoral de 2027 para buscar una diputación local o federal, la realidad apunta hacia una ambición mayor. Al interior del partido guinda ya se habla de su verdadera intención de agandallar la candidatura a la presidencia municipal, ahora bajo las siglas de Morena, con el objetivo de perpetuarse en el poder por un tercer trienio consecutivo.
Una maniobra que dejaría fuera de la jugada a integrantes de la militancia fundadora y aspirantes de izquierda que llevaban años esperando su turno, desplazados hoy por un perfil de raíces profundamente priistas.
Ingobernabilidad, inseguridad y abandono
Mientras el edil concentra sus esfuerzos en el trapecismo político para asegurar su supervivencia y fuero, Lerma enfrenta una severa crisis de ingobernabilidad.

Lo anterior debido a que el nuevo morenista deja tras de sí un municipio estancado y con resultados nulos. Lejos de las promesas de modernización, los habitantes de Lerma padecen un alarmante incremento en la inseguridad, con el robo a transeúnte, al transporte público y la extorsión operando en total impunidad.
Aunado al fracaso en la seguridad del municipio, la gestión de Ramírez Ponce ha brillado por el abandono en la infraestructura urbana, donde las comunidades, además de padecer falta de bacheo en sus vialidades, enfrentan un deficiente sistema de drenaje que provoca inundaciones severas en zonas como San Pedro Tultepec durante cada temporada de lluvias; así como la crisis ambiental por la que atraviesa el Río Lerma.
El arribo de Ramírez Ponce a las filas del oficialismo exhibe el rostro más cínico del reciclaje político, en el que las familias lermenses hoy se enfrentan al desolador panorama de padecer a un alcalde cuya brújula no apunta hacia el desarrollo de sus comunidades, sino hacia la búsqueda desesperada por extender su cacicazgo, dispuesto a pisotear su propia historia y traicionar cualquier color con tal de no soltar la silla municipal.






