Colapsan vecinos límites de Tepotzotlán y Cuautitlán por vía destruida
TEPOTZOTLÁN, Edomex., 25 de septiembre de 2026.- Decenas de habitantes de la comunidad de Puente Grande decidieron cerrar por completo la circulación vial en los límites territoriales de Tepotzotlán y Cuautitlán, específicamente en la Carretera Ánimas, este viernes, exigiendo la reparación inmediata de sus calles tras años de promesas incumplidas por parte de las administraciones de María de los Ángeles Zuppa Villegas y Juana Carrillo.
La protesta estalló como un grito desesperado ante las pésimas condiciones de las vialidades, las cuales han permanecido inundadas de baches, lodo y tolvaneras que afectan la movilidad y la salud de miles de familias locales.
La paciencia de la comunidad llegó al límite luego de constatar que los proyectos de pavimentación anunciados con bombo y platillo se convirtieron en obras fantasma, acumulando meses de retraso y dejando las arterias principales completamente destrozadas.

Apuntan contra alcaldesas por engaños
Los pobladores inconformes señalaron directamente a las alcaldesas Gely Zuppa, de Tepotzotlán, y Juana Carrillo, de Cuautitlán, de haberlos engañado sistemáticamente con minutas firmadas, fechas falsas de arranque de obra y presupuestos que nunca se tradujeron en maquinaria ni asfalto real. Según los testimonios recabados en el lugar del plantón, las autoridades municipales se han tirado la bolita entre administraciones sin asumir la responsabilidad de rehabilitar una vía intermunicipal que diariamente utilizan miles de automovilistas, transportistas y vecinos.
El descontento popular refleja una profunda crisis de confianza hacia los gobiernos locales, cuyos representantes suelen aparecer únicamente en temporada electoral para después ignorar las necesidades más apremiantes de la infraestructura urbana.
“Estamos cansados de que vengan a tomarnos el pelo con promesas impresas en papel mojado; aquí las calles están despedazadas y nuestras familias tragan polvo todos los días”, denunció uno de los vecinos organizados durante la protesta.

Tráfico colapsado y oídos sordos
El cierre total de la carretera provocó filas kilométricas de transporte público de pasajeros y vehículos particulares varados, obligando a cientos de trabajadores y estudiantes a caminar largos tramos bajo el sol para poder llegar a sus destinos.
Pese al caos vial generado y a las afectaciones económicas en la zona industrial y comercial aledaña, los manifestantes advirtieron que no retirarán el bloqueo hasta que una autoridad con poder de decisión se presente con maquinaria pesada y plazos fijos.
La respuesta gubernamental ha brillado por su ausencia, demostrando que la cerrazón institucional sigue siendo la única contestación que reciben los ciudadanos cuando deciden alzar la voz para exigir servicios públicos dignos.










