"Un bolillo pa’l susto": ¿por qué comemos este pan en los sismos?
TOLUCA, Edomex., 16 de enero de 2026.- Si vives en el Valle de México, seguro eres uno de los miles que se despertó a medianoche con el corazón en la boca por la alerta sísmica, y es más que probable que a estas alturas ya te hayas encontrado con el afamado meme del bolillo a través de redes sociales, el cual se suele ofrecer después de un susto, pero ¿por qué se hace esto?
El bolillo y los sismos
En México (especialmente en la zona del Valle) ya es prácticamente una tradición ofrecer y comer bolillo cada vez que tiembla, y esto se debe a que desde hace varias décadas se tiene la creencia de que consumir este pan puede ayudar a disminuir los efectos del susto ocasionado por el temblor (o en este caso por la alerta sísmica).
¿Realmente ayuda comer bolillo tras un susto?
De acuerdo con información de la revista Global UNAM de la Universidad Nacional Autónoma de México, el bolillo sí puede ayudar a las personas tras sufrir un fuerte susto, e incluso esta práctica cuenta con bases científicas.
La profesora de la Facultad de Medicina de la UNAM, Xochiquetzal Ortiz Olvera, explicó que cuando una persona se asusta sufre alteraciones corporales, entre ellas un incremento en la producción de ácido estomacal, lo que a su vez genera dolor de estómago, por lo que comer bolillo podría reducir el impacto de la acidez.
“Por su cantidad de carbohidratos, este alimento inhibe la secreción de ácidos y nos ayuda a reponernos del susto”, explicó la experta a la UNAM.
Asimismo, la consistencia del bolillo puede ayudar a evitar ataques de ansiedad, debido a su corteza dura e interior masudo, el cual lleva al usuario a masticar la pieza de pan, lo que sirve como distractor del evento que lo llevó a alterarse en primer lugar.
Evita abusar de este recurso
Si bien el bolillo puede ayudar a disminuir las consecuencias de un susto, lo mejor es consumirlo de manera moderada. Algunos informes indican que lo ideal es comer apenas tres bocados de este pan, de lo contrario podrías incrementar los síntomas de estrés como náuseas o el propio dolor de estómago.










