Cómo evaluar una sentencia
Los expertos desde la academia han dado varias respuestas a esta pregunta. Veamos algunas opciones:
- Las resoluciones judiciales deben valorarse por la justicia del fallo y no sólo por los procedimientos que siga el operador judicial para emitirla, siendo mejores y preferibles las sentencias más justas frente a las menos justas.
- Las resoluciones judiciales deben analizarse por la coherencia que guardan las conclusiones jurídicas a las que llega el operador judicial respecto de las premisas normativas y fácticas de las que parte su razonamiento.
- Las resoluciones judiciales deben revisarse a la luz de la consistencia de los criterios empleados para resolver la controversia, según las líneas jurisprudenciales y la doctrina judicial desarrolladas en los precedentes aplicables.
- Las resoluciones judiciales deben evaluarse por las consecuencias jurídicas y fácticas que genera el fallo a corto, mediano y largo plazo en contextos particulares, conforme a principios de optimización cuantificables: el menor mal y el mayor bien posible, para la mayor cantidad de personas o para el interés público nacional, con resultados efectivos en lo inmediato o sostenibles en escalas razonables de tiempo.
- Las resoluciones judiciales deben valorarse por su accesibilidad a los justiciables, en cuanto a su estructura argumental y, en particular, por lo que toca a su redacción, la cual debe ser clara, precisa y concisa, sin vacíos, ni contradicciones ni redundancias en la exposición de los resultandos, los considerandos y los resolutivos.
Como se ve, no existe una sola manera de analizar una sentencia. Más bien, al evaluar una resolución judicial encontramos una pluralidad de perspectivas y puntos de interés que suponen el empleo o desarrollo de diversas metodologías de análisis según el objeto y el propósito de la evaluación.
Así, el analista de sentencias debe decidir primero qué quiere evaluar y con qué fin en una resolución judicial, para después proceder a hacerlo en concordancia con el método más adecuado disponible en la cultura jurídica de pertenencia, en el entendido de que una cosa es evaluar la forma de la sentencia, otra su contenido, incluidos sus efectos jurídicos, y otra muy diferente sus consecuencias extranormativas.
Para el realismo jurídico crítico, una sentencia es un todo que debe analizarse de manera integral, en cuanto a su justificación interna y externa, pero también en su contexto y por sus consecuencias, así como por su eficacia. Una sentencia no es buena sólo por su coherencia interna o por la solidez de sus premisas. El lenguaje llano con que se redacta la resolución o las pretensiones de justicia o corrección social que busca satisfacer el operador judicial, igual que la continuidad y confirmación de criterios, tampoco garantizan por sí mismos la calidad de una sentencia.
Elaborar sentencias requiere de ciertos conocimientos y habilidades técnicas; evaluarlas también. Más si la resolución judicial se entiende no sólo como un documento formal, sino como una totalidad dialéctica que resulta de la síntesis de múltiples determinaciones.










