Conoce la birria 'Don Pedro' en Nezahualcóyotl: un rincón de tradición
NEZAHUALCÓYOTL, Edomex., 8 de noviembre de 2025.- Era la mañana del domingo 2 de noviembre. Muchas personas continuaban celebrando el Día de Muertos, mientras los residentes de la colonia La Perla se encontraban en busca de algo rico para desayunar en familia. Uno de los puntos de referencia más notables para los mexiquenses de esta región es la birriería de Don Pedro, un ícono lleno de buena sazón, ambiente familiar y gran tradición.
Don Pedro recorría las calles de La Perla en su carrito
Cualquiera que sea residente de esta colonia podrá recordar a Don Pedro, quien desde muy temprano recorría las calles de la localidad, engalanado con su sombrero y su mandil blanco, mientras empujaba su imperdible carrito, en el que llevaba un comal y una gran olla de humeante consomé. El amable hombre se dedicaba a servirles a los mexiquenses tacos de birria, mientras obsequiaba un vasito de aquel delicioso caldo para acompañar.
Por las noches, el sonriente hombre colocaba su carrito en la calle Ñires, esquina con Calambucos. Muchos recordarán que la luz de su foco iluminaba la avenida, y era entonces cuando sabías que Don Pedro estaba vendiendo sus tacos. Aquellos días han quedado atrás, pero ahora sus hijas son quienes se encargan de continuar con el legado de su padre.

La mañana de aquel domingo, ambas mujeres se encargaban de abrir el restaurante, mientras varios comensales (policías municipales incluidos) ya estaban preguntando a qué hora comenzaría la venta. Una de ellas pedía paciencia, mientras que la otra comenzaba a preparar los tacos de una comensal: un taco de surtida, una quesabirria y un consomé fue la primera orden que entregaron; así comenzó una jornada atareada para la familia.
Mientras una de las mujeres atendía las órdenes, la otra cocinaba. Mientras tanto, sus hijos se encargaban de realizar las labores de meseros. Todos atendían con una sonrisa en el rostro y una gran amabilidad, misma que fue inculcada por Don Pedro desde hacía 31 años, cuando comenzó a vender birria en el estado de Michoacán, impulsado por el desempleo y motivado por su familia, a quienes debía llevar el pan a la mesa.

Lissette contó para Quadratín EMX que, cuando su padre emprendió el negocio, fue porque debía sacar adelante a sus cuatro hijos, quienes en el año de 1994 estaban estudiando.
“Somos cuatro hijos, en ese entonces todos estudiábamos y fuimos a Michoacán a vivir dos años. Allá es muy típica la birria, en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Allá empezaron mis papás. Tuvimos que regresar nuevamente aquí a Neza y pues ellos tuvieron que continuar con el negocio”, contó la mujer, quien nos recibió con una sonrisa que recordaba a la de su padre.
Una de las características que ha destacado a la birria de Don Pedro por encima de las demás es su sabor concentrado y peculiar, que suele deleitar hasta a los paladares más exigentes. Lissette explicó que la clave es la combinación del sazón de dos estados de la República Mexicana: “Originalmente la receta es michoacana, pero mis papás son de la Costa Chica de Guerrero; tiene un toque costeño”, aclaró con complicidad.

¡Adiós al carrito, hola al restaurante Don Pedro!
La birriería de Don Pedro ha ido evolucionando en dos generaciones y, aunque el sazón no ha cambiado, el negocio sí lo ha hecho, pues como se mencionó antes, el hombre solía recorrer las calles de La Perla con su carrito, pero sus hijas decidieron darle un giro al negocio para brindar mayor comodidad a los comensales, así que optaron por establecer un negocio fijo. Llena de recuerdos, Lissette nos contó cómo fue que tomaron dicha decisión.
“Fueron 30 años allá afuera. Llevamos 1 año aquí en nuestra casa. Ya ampliamos esta parte (el patio). La condicionamos justamente para el negocio (…) Pues allá (fuera) la lluvia, el frío, poca gente era la que podíamos atender, pues nos vimos en la necesidad de ampliarlo y pues aquí estamos”.

Pese a los cambios, tanto Lissette como su familia siguen guardando un profundo respeto por su padre y el propio carrito con el que él recorrió las calles de la localidad, por lo que los cocineros decidieron darle un retiro digno al fiel compañero de su progenitor, el cual se encuentra remodelado afuera del restaurante, listo para darle la bienvenida a los clientes que día con día llegan hasta la calle Ñires, esquina con Calambucos a pedir una buena orden de taquitos de birria.
“Nosotros le tenemos mucho cariño (al carrito). Nos dio de comer muchos años. Es como nuestra mascotita”, declaró Lissette entre risas. “La gente lo reconoce y pues ahí va a estar el tiempo que nos dure. De hecho, es el primero con el que mi papá comenzó a trabajar. No lo hemos cambiado nunca y vamos a conservarlo lo más que podamos. De hecho, muchos nos ubican por el carrito; veían la luz y a mi papá con su sombrero: ‘Sí, sí está Don Pedro’, decían”, recordó Lissette.
Pero el carrito no fue lo único que tuvo que cambiar con el pasar de los años, pues actualmente Birriería Don Pedro no solo vende birria, sino que Lissette y su hermana decidieron expandir el menú e incluir nuevos platillos con la finalidad de satisfacer a las nuevas generaciones; sin embargo, los tacos de birria son su sello característico aún a la fecha.
“Siempre son los tacos (lo que se vende más), los tacos y el consomé creo que tienen un sabor muy, muy especial, porque lo piden mucho. Ahora las nuevas generaciones nos obligan a ampliar el menú. Incluimos birramen, más que nada para los jóvenes, porque lo prefieren más. Y pues… los tacos, el consomé, ahora las quesabirrias, que hace poquito comenzamos con las quesabirrias y les pusimos un toque especial y nuestras salsas también. Ahora los jueves y viernes incluimos pozole, también pozole blanco estilo Guerrero con una salsa muy especial que la han aceptado mucho los clientes”, señaló orgullosa.

En la actualidad, la birriería es un lugar que se caracteriza por su sello familiar, y es que, en este año en el que Lissette tomó el negocio, muchos ubican a su hermana y a sus propios hijos atendiendo el local como meseros. Esto embargó de felicidad a Lissette, quien afirmó:
“Me siento orgullosa porque soy la segunda generación del negocio. Está mi hermana junto a mí y pues bueno, atrás mi papá, quien fue el que inició y pues sí, ahora nuestros hijos son quienes nos apoyan”.
Es este mismo ambiente de cariño el que ha incitado a las familias de La Perla a visitar la birriería de Don Pedro, algo que fue recordado por Lissette: “Ya vienen nuevas generaciones (de clientes), hemos atendido a papás que traían a sus hijos y ahora ya vienen estos chicos con bebecitos, entonces van de generación en generación”.
No todo ha sido dicha en estos años, pues un terrible virus casi termina con el negocio
Aunque hasta el momento todo parecía ser un cuento de hadas, la realidad es que la familia detrás de este negocio no lo ha tenido siempre fácil y ha tenido que sortear algunas adversidades, siendo la más grave la pandemia del 2020 por el Covid-19, hecho que fue rememorado por Lissette con cierta solemnidad.
“La pandemia fue algo… pues muy difícil…”
Y es que el Covid-19 no solo estuvo a punto de terminar con el negocio, sino también con la propia vida de Don Pedro: “De hecho, mi papá estuvo grave, pensábamos que lo perdíamos”, señaló Lissette. Por fortuna, Don Pedro sobrevivió, pero el negocio casi no lo cuenta, pues tuvieron que cerrar durante tres meses.
“Llegamos a pensar que nuestros clientes ya no iban a volver, pero pues no, creo que no”.
Lissette señaló que en estos años han tenido que enfrentar diversos problemas, pero siempre han logrado reponerse: “(Hemos tenido problemas) familiares, la pérdida de mi mamá. Fue muy difícil volver a reponernos, pero nuestros clientes nos hacen continuar… (Estamos) muy a gusto y contentos de servirles”, aseguró Lissette con una gran sonrisa.

¿Qué fue de Don Pedro?
Luego de haber pasado varios años trabajando en la birriería, Don Pedro decidió jubilarse y actualmente vive en su actual Guerrero, según lo que nos contó Lissette. Ella mencionó que su padre siempre tuvo muy claro qué era lo que quería hacer al cumplir los 70 años, y era dejar el carrito y el mandil para descansar.
“Pues mi papá trabajó muchos años. Él siempre decía: ‘Yo me voy a jubilar a los 70 años’. No tiene 70, pero el año pasado él dijo: ‘Yo ya no quiero trabajar, yo ya me cansé. Entonces, se acaba el negocio o lo siguen’”.
Incluso Lissette nos dijo que Don Pedro había pedido que se deshicieran de su carrito, pero ella y su hermana se negaron a hacerlo, dado el gran afecto que le tenían. Lissette espera continuar con el legado de su padre por muchos años más.

La sonriente y cálida mujer reafirmó para Quadratín lo feliz que es de atender a sus clientes y de continuar con el camino que su padre comenzó a seguir hace más de tres décadas: “A mí me gusta mucho mi trabajo. Me gusta ver a mis clientes satisfechos, entonces vamos a continuar y espero yo que muchos más”.
Para finalizar, Lissette le mandó un mensaje a la comunidad: “Si realmente son de La Perla, todos nos conocen. Al menos a mi papá lo conocen. Ahora nos identifican a nosotras, somos las chinas, rizadas. Ahora somos las chinas de la birria, pero hijas de Don Pedro”, comenzó.
“(Yo diría) atrévanse a probar todo esto. Hay que apoyar a la comunidad, ¿no? A los negocios pequeños. Ahorita, bendito Dios, estamos creciendo y esperamos crecer más. Tengo una frasecita que yo siempre me digo: ‘Mucho nunca es suficiente’, entonces pruébalo y vas a querer más y más, y nunca va a ser suficiente”, concluyó Lissette.
¿Dónde están ubicados?
La Birria de Don Pedro se encuentra ubicada en la colonia La Perla, calle Ñires, casi esquina con Calambucos, en el número 96. Puedes encontrarlos abiertos de jueves a domingo entre las 19 a las 22 horas. Cabe señalar que los domingos abren alrededor de las 10 de la mañana, así que podrás pasar a degustar unos buenos taquitos para el desayuno, si así lo deseas.










