Conoce los oficios que mantienen viva la tradición artesanal mexiquense
TOLUCA, Edomex., 28 de septiembre de 2026.- En el Estado de México (EMX), una pieza hecha a mano puede contar la historia de un oficio, una familia y una comunidad. La alfarería de Metepec, conocida por sus árboles de la vida; los rebozos de Tenancingo y los tapetes anudados a mano de Temoaya muestran la diversidad de la artesanía mexiquense.
El Instituto de Investigación y Fomento de las Artesanías del Estado de México (IIFAEM) identifica 13 ramas artesanales en la entidad. Entre ellas están los textiles, la alfarería y cerámica, las fibras vegetales, la madera, la cartonería y la talabartería. Cada rama reúne técnicas y materiales distintos, vinculados con las localidades donde se elaboran.
En el trabajo textil conviven el telar de cintura, el telar de pedal, el bordado y el deshilado. Tenancingo destaca por sus rebozos, mientras que en Temoaya se elaboran tapetes de lana anudados a mano. Estas piezas requieren tiempo y destreza: sus diseños, colores y acabados son resultado de conocimientos que las y los artesanos aprenden y perfeccionan con la práctica.
El trabajo detrás de cada pieza
Conocer estos oficios también significa acercarse a quienes los mantienen vigentes. ¿Quién les enseñó?, ¿qué herramientas utilizan?, ¿cuánto tiempo toma terminar una pieza? Las respuestas permiten contar cómo se transmite un saber y qué significa para una familia conservarlo.

El proceso puede comenzar mucho antes de que el objeto llegue a una tienda: con la selección de la materia prima, la preparación del barro o el teñido de las fibras. Después vienen el tejido, el moldeado, la decoración y los acabados. En cada etapa, la persona creadora toma decisiones que hacen única a la pieza.
El propio IIFAEM ofrece capacitación y acciones para apoyar la comercialización artesanal. Aun así, conocer el proceso también invita a preguntar a los productores qué retos enfrentan para conseguir materiales, dar a conocer su trabajo y recibir un pago justo.
Una tradición que se puede conocer de cerca
Visitar un taller, una tienda artesanal o un mercado permite observar los materiales y escuchar las historias directamente de sus creadores. Comprarles también ayuda a reconocer quién elaboró la pieza y de qué comunidad proviene.
Retratar estos oficios con la voz de sus protagonistas acerca la cultura mexiquense a nuevas generaciones y muestra que, detrás de cada artesanía, hay trabajo, identidad y conocimientos que siguen pasando de una persona a otra.










