Continúa crisis institucional en el PRI Edomex; sigue sin levantar
TOLUCA, Edomex., 6 de marzo de 2026.– Lejos de aportar por una supuesta renovación para recuperar la confianza del electorado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de México (EMX) continúa sumergido en una profunda crisis institucional como nunca en sus más de 97 años de su fundación.
Con la designación de fusibles quemados y la reutilización de viejos cuadros ya conocidos, el partido tricolor busca presentarse como un partido nuevo, aunque en realidad su historia la siguen personificando los mismos perfiles vinculados a los peores escándalos, aquellos que en el pasado les fallaron a la sociedad y que hoy pretenden retomar el poder sin rumbo claro para el pueblo mexiquense.
Designaciones sin contundencia
La reciente designación de Fernando Valdez del Pozo como Secretario de Vinculación Empresarial y Emprendimiento, es el ejemplo más reciente de que en el partido, las caras presentadas como solución son, en realidad, viejos conocidos con expedientes que la memoria colectiva aún no olvida.
El actual nombramiento del titular de Vinculación Empresarial y Emprendimiento del PRI Estado de México, suena a una mera estrategia de supervivencia basada en cuadros que han operado en las sombras del sistema durante la última década.
Pasado obscuro
Cabe recordar su paso por la administración del exalcalde naucalpense David Sánchez Guevara (2013-2015), detenido en 2015 por el delito de peculado. En aquel entonces, Valdez fue una pieza clave en el esquema de Desarrollo Económico de un trienio recordado como uno de los más corruptos en la historia del municipio.
Aunque Valdez del Pozo logró sortear las celdas, su nombre quedó ligado a la red de funcionarios que presenciaron y callaron el desvío de recursos públicos y el polémico escándalo del viaje al Mundial de Brasil 2014, mientras el municipio naucalpense se hundía en deudas y baches que tardaron años en repararse.
Falta de capacidad
Este reciente nombramiento evidencia la profunda crisis institucional en la que se encuentra sumergido el priismo mexiquense, que parece haber perdido la capacidad de abrir sus puertas a liderazgos jóvenes y genuinamente ciudadanos.
Al preferir la lealtad del reciclaje sobre la frescura de la innovación, el partido envía un mensaje contradictorio a los emprendedores que dice representar. Mientras el discurso habla de impulsar el talento y el esfuerzo, sus oficinas siguen siendo ocupada por militantes de la vieja escuela con las mismas malas prácticas que contribuyeron a su actual declive.
En un momento donde el Estado de México (EMX) vive una transformación política profunda y la ciudadanía demanda perfiles íntegros, el tricolor parece decidido a enfrentar el futuro con las herramientas oxidadas de un pasado que ya fue rechazado en las urnas.










