Conviven entre música y comida para honrar a sus difuntos
TLALNEPANTLA, Edomex, 1 de noviembre de 2026.- En los panteones, el Día de Muertos se vive entre flores, recuerdos y reuniones familiares. Desde temprano niños y adultos llegan con cubetas, escobas y ramos para limpiar las tumbas, retirar hierba y polvo, y arreglar las lápidas de quienes ya no están.

La visita a los panteones también se prepara con detalles personales. Algunas familias colocan cempasúchil, nube, veladoras y fotografías; otras llevan juguetes, bebidas u objetos que pertenecieron al difunto. En diversas comunidades indígenas, adornar las tumbas y poner ofrendas forma parte de las prácticas que acompañan el retorno simbólico de las almas, aunque las costumbres cambian de una región a otra.

Comparten comida y canciones
Muchas familias llevan los platillos que más disfrutaba la persona fallecida: tamales, pan, fruta, guisados o bebidas. La comida se coloca junto a la tumba y también se comparte entre quienes acudieron. Para algunos, sentarse a comer ahí es una forma de recordar anécdotas, ponerse al día con la familia y sentir cerca a quien extrañan.
En los pasillos se escuchan rezos y canciones dedicadas a los seres queridos. Algunas personas ponen música desde el celular o cantan frente a la sepultura. La música, los alimentos y las ofrendas son parte de las distintas formas de recibir y recordar a los difuntos en esta celebración.

Un encuentro para recordar
Así, la visita a los panteones combina duelo, cariño y convivencia. Cada tumba se arregla de acuerdo con las tradiciones y posibilidades de cada familia. Al terminar, muchas personas recogen los residuos y guardan los recipientes para mantener limpio el lugar.

Más que una fecha para llevar flores, el recorrido por el cementerio permite compartir recuerdos y transmitir a niños quiénes fueron sus familiares. Entre conversaciones, alimentos y música, las familias mantienen vivo el vínculo con quienes ya no están.





