Convivencia que nació antes de tortillerías: el origen del nixtamal
TOLUCA, Edomex., 9 de diciembre de 2025.- La historia del nixtamal en pueblos de México tiene sus antecedentes que incluso llegaron a perdurar en las décadas de 1970 y 1980; sin embargo, existen datos curiosos que valdría la pena mencionar, entre ellos, el uso de la leña como instrumento para cocinar y a un precio elevado en aquella época.
Durante décadas, en numerosos pueblos de México, preparar nixtamal no era una labor individual, sino una tarea profundamente comunitaria. Las vecinas se organizaban para poner al fuego grandes ollas de maíz, una práctica que además de pragmática, era económica: la leña era cara, difícil de encender y una sola olla grande consumía menos recursos que varias pequeñas.

El maíz como símbolo de convivencia
Cada familia aportaba lo suyo: el maíz, el agua y, sobre todo, las manos. Entre risas, conversaciones, chismes y niños corriendo alrededor, el nixtamal se cocía lentamente hasta quedar listo para llevarlo al metate o, con el tiempo, al molino. En muchas rancherías, esta forma colectiva de preparación continuó viva incluso durante los años 70 y 80.
Además del ahorro de leña, el sistema tenía un valor que trascendía lo material: fortalecía los lazos entre vecinos. La preparación del nixtamal se convertía en un acto sencillo pero profundamente social, un punto de encuentro que reafirmaba la vida comunitaria.

Mucho antes de la existencia de las tortillerías modernas, el maíz ya unía a las familias. El nixtamal no solo alimentaba cuerpos, también tejía la convivencia que caracterizaba a los pueblos mexicanos.










