Cruzan familias del Edomex medio país para buscar a sus hijos en Nayarit
TOLUCA, Edomex., 25 de septiembre de 2026.-Tres familias procedentes del Estado de México (EMX) viajaron por su cuenta hasta el estado de Nayarit para buscar pistas sobre el paradero de sus hijos Luis Fernando Martínez Hernández, Dafne Giselle Garcés Juárez y Julio César González Sánchez, quienes suman años sin rastro y cuentan con una recompensa oficial de hasta 300 mil pesos por datos útiles.
Lejos de detenerse ante la desesperación, los padres decidieron unirse en un recorrido sin fines colectivos que los llevó a irrumpir en instalaciones del Servicio Médico Forense, centros penitenciarios y anexos de rehabilitación para entregar fotografías y difundir las fichas oficiales de búsqueda.
Las gestiones realizadas por César Martínez, Juana Hernández, Sonia Juárez y Alberto Garcés reflejan el calvario que padecen miles de mexiquenses que cargan con la ausencia de sus seres queridos ante la ineficacia institucional de las autoridades.
Burocracia y trabas entre autoridades
El viacrucis de estos buscadores mexiquenses se complica severamente por la nula coordinación institucional y la falta de un sistema homologado de intercambio de información entre las fiscalías del país, obligándolos a repetir trámites, huellas y muestras de ADN en cada entidad que visitan. Las madres denunciaron que la pesada burocracia se agrava por los constantes cambios de agentes del Ministerio Público en sus carpetas de investigación, un problema institucional que las obliga a reiniciar explicaciones y perder avances valiosos acumulados durante años.

La falta de empatía institucional contrasta con el esfuerzo que realizan las familias para trasladarse a zonas desconocidas, arriesgando su patrimonio y su integridad física en un país donde buscar justicia cuesta dinero y desgaste emocional.
Ayuda mutua y solidaridad en el camino
Operando de manera independiente pero unidos por la misma causa, los padres de familia no solo comparten recursos económicos, hospedaje y rutas de traslado, sino que también aprovechan sus brigadas para visibilizar los casos de otras personas desaparecidas en territorio nacional. Durante su estancia en tierras nayaritas, los afectados recibieron un acompañamiento básico de seguridad para realizar sus diligencias, aunque recalcaron que la verdadera solución radica en que las autoridades crucen bases de datos genéticos de manera inmediata.
La solidaridad entre los familiares se ha convertido en su mejor trinchera para enfrentar la indiferencia gubernamental, transformando el dolor individual en una red ciudadana de resistencia que no conoce fronteras estatales.
Esperanza inquebrantable que no se detiene
La travesía de estos mexiquenses concluyó temporalmente en Nayarit sin el resultado positivo que esperaban hallar en las morgues o penales visitados, obligándolos a trazar nuevas rutas hacia otros estados de la República para continuar la búsqueda de sus hijos. Con la convicción intacta de que cualquier dato anónimo puede marcar la diferencia, los padres reiteraron su llamado a la sociedad para compartir las fichas de localización y romper el silencio que protege a la impunidad.
“Para nosotros es muy importante la difusión, ya que ahora sí que ustedes serían nuestros ojos”, externó con profunda tristeza uno de los familiares durante las jornadas de pega de fichas.










