Da alcaldesa puesto de garnachas a su hermano y sobrinos en Tepotzotlán
TEPOTZOTLÁN, Edomex., 14 de agosto de 2026.- El ayuntamiento de Tepotzotlán, encabezado por María de los Ángeles ‘Gely’ Zuppa Villegas, desató una fuerte polémica este viernes 14 tras darse a conocer que otorgó de manera directa permisos de vendimia en el centro histórico a su hermano Marcelino y a sus sobrinos. Mientras los comerciantes locales y artesanos tradicionales denunciaron en redes sociales llevar años marginados o en listas de espera interminables, la familia de la alcaldesa acapara los mejores lugares en exposiciones y tianguis organizados por la propia administración municipal.
La indignación ciudadana escaló rápidamente luego de revelarse este evidente acto de favoritismo político, el cual contrasta de forma ofensiva con la promesa institucional de piso parejo. Los habitantes señalaron que el uso de cargos públicos para beneficiar a círculos cercanos vulnera los principios básicos de transparencia que el municipio mexiquense exige de sus gobernantes.

Nepotismo en su máximo esplendor en Tepotzotlán
Los residentes inconformes aseguran que el problema no radica en la actividad comercial en sí, sino en la cínica simulación de una supuesta humildad por parte de los beneficiados. Los hijos de Marcelino Zuppa cursan estudios en instituciones de élite como la Universidad Anáhuac y el ITAM (donde cada semestre supera los 300 mil pesos), además de presumir un estilo de vida marcado por vehículos todoterreno tipo razor, jeeps y camionetas de lujo valoradas en más de un millón de pesos.
El patrimonio familiar incluye residencias exclusivas en zonas de alta plusvalía como Rancho San Juan y Bosques del Lago, sumado al control corporativo de la empresa ‘Grupo ZUVI’. A través de este corporativo concentran la riqueza del colegio Juan Pablo II, salones de eventos masivos y servicios de banquetes, dejando al descubierto que su incursión en el ambulantaje responde únicamente a intereses de poder y control económico.

Comerciantes bajo persecución
La disparidad de trato quedó al descubierto al comparar los privilegios de la clase política gobernante con la persecución cotidiana que padecen los verdaderos trabajadores locales. Los vendedores de a pie y locatarios tradicionales denuncian un hostigamiento constante por parte de los inspectores de desarrollo económico, quienes llegan a utilizar a la policía municipal para detener y tratar como delincuentes a quienes únicamente buscan llevar el sustento a sus hogares.
Las familias afectadas exigieron un alto total a la impunidad y al descaro con el que operan los hermanos Zuppa Villegas de cara a los próximos procesos electorales. La comunidad advirtió que no tolerará más abusos de una administración que castiga al ciudadano común mientras premia los bolsillos de sus propios familiares.










