Daniel Sibaja: ¿defensor del pueblo o de los transportistas?
El pasado 15 de octubre, el Gobierno del Estado de México a través de la Secretaría de Movilidad, autorizó un aumento a la tarifa mínima del transporte público colectivo, elevándola de 12 a 14 pesos. La noticia cayó como un balde de agua fría para millones de usuarios que dependen diariamente de camiones, vagonetas y combis para llegar a sus trabajos, escuelas u hogares.
Y aunque el incremento se anunció como un “ajuste técnico” basado en un supuesto estudio de costos operativos, la pregunta es inevitable:
¿En qué momento el gobierno decidió que el aumento al pasaje era más urgente que la mejora del servicio?
Y más aún:
¿En qué estaba pensando Daniel Sibaja, titular de la Secretaría de Movilidad, al darle luz verde a una medida tan impopular como injusta?
Según el comunicado oficial, la tarifa se elevó porque no se actualizaba desde 2020, y los costos de operación han aumentado considerablemente: gasolina, refacciones, mantenimiento, etc. Es cierto: nadie discute que el transporte público enfrenta desafíos financieros.
Pero lo que no se menciona es que los usuarios también han sufrido cuatro años de inflación, bajos salarios, servicios deficientes y una pandemia que dejó secuelas económicas profundas.
¿Dónde estuvo ese “estudio técnico” cuando las unidades se caían a pedazos, los choferes trabajaban sin capacitación y los pasajeros viajaban hacinados, inseguros o extorsionados por el crimen?
Daniel Sibaja, en un video comento que no habría TARIFAZOS, pero esa promesa no fue cumplida, guardó un cómodo silencio mediático cuando se dio a conocer el aumento. Sibaja goza de pasteles de hojuela de oro y le queda muy lejano el sufrimiento del pueblo que vota por Morena y para el cual 2 pesos son la diferencia entre comer o no.
¿No era esta una buena oportunidad para dar la cara y explicar el plan completo? Porque hasta ahora, no hay claridad sobre qué se hará con el dinero adicional que el gobierno permite cobrar.
Lo más grave es que este ajuste fue aprobado sin una consulta pública real, sin foros ciudadanos, sin mecanismos de participación democrática.
¿Desde cuándo se toman decisiones que afectan directamente a millones de personas sin siquiera escucharlas?

Para un gobierno que se dice cercano al pueblo, esta medida resulta contradictoria y decepcionante. La política de movilidad no puede reducirse a balances financieros. También debe medir el impacto social, económico y emocional que tienen estas decisiones.
Si el gobierno mexiquense, y en especial el secretario Sibaja, quieren recuperar algo de la credibilidad perdida, deben comprometerse públicamente a lo siguiente:
- Presentar el estudio técnico completo que justifique el aumento, con cifras claras, auditadas y abiertas al escrutinio.
- Publicar un plan de mejora del transporte, con fechas, responsables y metas específicas por municipio y tipo de unidad.
- Instaurar mecanismos de participación ciudadana, donde los usuarios puedan denunciar abusos, exigir rendición de cuentas y evaluar si las promesas se cumplen.
- Garantizar tarifas preferenciales reales para estudiantes, adultos mayores y personas en situación vulnerable.
No es solo subir el pasaje, es elevar el nivel del servicio
El transporte público en el Estado de México no necesita solo más dinero, necesita más dignidad, más seguridad y más respeto por el usuario. Subir el pasaje sin cambiar el sistema es simplemente profundizar la desigualdad.
Hoy más que nunca, el gobierno tiene que demostrar que no gobierna solo para los transportistas, sino para la ciudadanía. Y Daniel Sibaja tiene la responsabilidad de liderar una movilidad más justa, o cargar con el costo político de haber sido el rostro de un tarifazo que duele y que, hasta ahora, no convence a nadie.
Gracias por leerme ¡ánimo!






