La clase
La siguiente característica es privativa de esta entidad, diría que se trata de una de las “patas que cojea" en las aulas políticas de todo el país, me refiero a la mediocridad o grisura de la clase política.
La del Estado de México (EMX) es el reflejo de un descenso en las tablas de calidad, donde ahora abundan todo tipo de perfiles profundamente enanos y no por que anteriormente a los hornos de calidad se hubiesen arrojado personajes con mejor estatura, los priistas solo fundaron un casino que operó (y sigue operando) bajo reglas propias de la mafia -el grupo Atlacomulco es los más parecido a las familias sicilianas- y aunque hayan “perdido" el poder, realmente no se fueron y mucho menos fueron castigados, por el contrario, personajes siniestros como Eruviel Ávila con todo y las montañas de corrupción en el sector hospitalario han sabido mantener la boca pegada a la ubre del fuero senatorial, solo bastó un movimiento hacia el burdel verde ecologista y fueron beatificados para continuar sonriendo sin que una sola orden de investigación los incomodara… pero el ex gobernador es el monstruo bizarro, uno más dentro de la galería.
En los otros exhibidores encontramos a Del Mazo y el pez gordo de Peña Nieto ¿fueron mejores que la actual? Solo más cínicos, solo más cuidadosos, supieron salir de escena pero dejaron a su elenco y hasta el momento se sigue el guion priista, por más que insistan en que todo se mueve acorde a la transformación , de hecho, en el Estado de México (EMX), de no ser por la intervención federal de un gobierno que no se desgasta en ocurrencias, es que a la maestra y sus alumnos no se les ha caído el sistema, eso si, no podemos afirmar que vayan bien, en todo caso hablaríamos de que ha sido un primer trienio mediocre y que solo cuando los hilos federales se ponen a trabajar es que vemos resultados, ahí está el “enjambre”, ahí está “liberación” , ahí está el plan de mando único y el programa de rescate de los 11 municipios de oriente, cuyo impulso es de manufactura presidencial, articulado por la Secretaría de Gobernación, el INAFED de Armando Quintero, la Secretaria de Seguridad Ciudadana de Harfuch y los demás secretarios de Estado que fueron aleccionados para resolver el historio rezago en municipios como Ecatepec o Neza.
Y no es que a la gobernadora Delfina se le haya hecho a un lado, no, su papel se ha sumado, pues no tiene de otra. El clima de terror y de inseguridad que se sigue respirando, con casos dolorosos de niños ejecutados (que no se nos olvide Fernandito en los reyes La Paz o la niña de 12 ejecutada en Chalco), estos casos no fueron descuido de la Guardia Nacional, sino del primer bloque que debería haber evitado esto: los responsables de la seguridad municipal y estatal.
¿Cómo es posible que sus titulares sigan al frente de estas tareas? La gobernadora no puede mantenerlos en el cargo, así como el
legislativo estatal, una bolsa de personajes mucho muy pequeños y comprometidos con carteras económicas y no sociales. ¿No acaso debería ser el Congreso un factor revolvente ante la crisis de inseguridad? Pero no, este rebaño es más afín a una grilla local muy pequeñita, inocua y ocupada a mantener la mano en el picaporte del siguiente cargo … mientras los ciudadanos mexiquenses se pueden ir al diablo.
Es tiempo de señalar a quienes no sirven, así sean presidentes municipales, autoridades del gabinete de Delfina, así sea la propia jefa del Ejecutivo o su secretario de Gobierno (no hagan mucho ruido, no se vaya a despertar). No bastó con sacar al PRI de Toluca pues sus vapores siguen intoxicando la mente de los ilusos que creyeron que ahora siguen vendría la famosa justicia social, la transformación, el primero los pobres, y no creo que la gobernadora Delfina tenga en mente destruir al Estado, no es así, ella es más bien, una política que llegó hasta cierto punto, pero más allá no subirá, no por mala, sino por simple incapacidad al estar rodeada de un sinnúmero de vividores del poder.
En el gobierno estatal deberían seguir el ejemplo de Palacio Nacional, en donde se dicta con sentido común y un plan claro de gobierno. Las y los mexiquenses merecen que su estado salga de esa zona ruinosa, llena de malos servicios, de corruptos, de baches que simbolizan el cráter en la voluntad por sentirse orgullosos de una región que hoy es operada por dos gobiernos, el de los múltiples políticos ratoneros y la administración del crimen organizado.
¿Quién nos salvará de los salvadores? ¡Vaya problema!, pero no lo diga muy duro, no se vayan a despertar allá en Palacio del Gobierno estatal.










