Desindustrialización en el Estado de México
El desarrollo de las actividades productivas, define a las sociedades , la agricultura era el soporte de etapa feudal, la actividad industrial y la gran industria definen a la sociedad capitalista, que es en la que vivimos.
Lograr crecimiento y desarrollo en la sociedad actual, requiere, como su nombre lo indica, generar e invertir capital. Invertir en el establecimiento de plantas industriales cada vez con mayor complejidad y volúmenes de capital. Pasar de producir bienes de consumo elementales a producir ahora bienes de capital.
En esa dinámica estaba transitando el desarrollo industrial del Estado de México, desde su inicio en los años cincuenta y sesentas. Se pasó de producir bienes de consumo, catalogados como industria ligera, a dar el salto a la gran industria. Se pasó de la etapa de fabricación de alimentos, ropa y textiles a industrias como la fabricación de maquinaria, industria química y automotriz.
Los diversos parques industriales de Naucalpan, Tlanepantla, Toluca, Atlacomulco y zonas aledañas son testigos mudos de estas transformaciones. Estábamos en la ruta de un gran proceso de industrialización. Recuerdo que los Gobernadores en sus discursos señalaban que todas las marcas de automóviles que producían sus unidades en México, tenían una planta en el Estado de México (EMX).
En esta fase de auge, crecía la producción, las inversiones, las ganancias y también los salarios y los trabajadores mejoraban sus condiciones materiales de vida. El crecimiento extensivo e intensivo de esta fase industrial, debió ser acompañado de mejores políticas públicas que regularan el uso del suelo, el medio ambiente y una política de encadenamiento, que permitiera que este crecimiento beneficiara a muchas de las pequeñas y medianas empresas, que hubieran podido ser jaladas por las grandes empresas en su auge. La falta de estas políticas industriales de largo alcance, fue conduciendo gradualmente al agotamiento de este ciclo largo de expansión, sin lograr haber alcanzado el máximo de los beneficios posibles.
La existencia de grandes niveles de contaminación ambiental, combinados con el gran crecimiento urbano aledaño a estas zonas industriales y la regulación ambiental, así como ofertas más atractivas de estados cercanos como Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes, terminaron por llevarse muchas de las plantas existentes, así como las nuevas inversiones, que nos hubieran permitido consolidar el proceso en nuestro estado.






