Doble ciudadanía, derecho a ser votado
¿Es relevante cambiar la Constitución para que mexicanos con doble nacionalidad no puedan ser votados en elección presidencial o de gobernador? Absolutamente no, desde el punto de vista del país y del principio de igualdad ante la ley. Sí, para el régimen político en el afán de mantenerse en el poder, no tanto porque el cambio constitucional cierre la puerta a una persona en particular, sino por el intento de manipular el sentimiento nacionalista en su favor.
La nacionalidad debe diferenciarse de la ciudadanía; la primera, casi siempre se deriva del origen de la persona por haber nacido en otro país o por tener un progenitor de otra nacionalidad. Para algunos países la nacionalidad es irrenunciable, un atributo de la persona. La ciudadanía casi siempre es una decisión, personas mayores de edad que por la consideración que sea deciden pertenecer a otro Estado. La doble nacionalidad es accidental; la ciudadanía, voluntaria. Discriminar a una persona por lo primero es inaceptable; por lo segundo, discutible.
El nacionalismo del régimen y su ostensible defensa de la soberanía nacional no son auténticos. Por una parte, es utilizar tales sentimientos para preservar el poder bajo la falsa tesis de que los demás son potenciales traidores a la patria. Además, si estamos hablando de Estados Unidos, poco tiene de nacionalismo en las autoridades someterse a la exigencia del vecino de desplegar miles de soldados y policías para proteger a las fronteras no del crimen, sino de los migrantes. Todavía peor, es expulsar a connacionales sin las garantías del tratado de extradición, decisión inconstitucional que se enmarca en las hipótesis de traición a la patria. El sobrevuelo de drones militares sobre el territorio nacional es violación a la soberanía, aunque sea consentida por el Estado huésped.
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