Dulces tradiciones: el sabor del recuerdo en el Estado de México
TOLUCA, Edomex., 2 de noviembre 2025.- Durante la conmemoración del Día de Muertos, el Estado de México (EMX) se transforma en un escaparate de sabores tradicionales. Los mercados y plazas públicas se inundan de colores, aromas y texturas que evocan la memoria colectiva de esta festividad, donde los dulces típicos ocupan un lugar central tanto en las ofrendas como en la convivencia familiar.
Desde mediados de octubre, artesanos y comerciantes comienzan la preparación de calaveras de azúcar, figuras de chocolate y piezas de alfeñique, elaboradas con moldes y técnicas transmitidas por generaciones. Estas creaciones, además de ser un símbolo festivo, representan la vida que continúa en la memoria de los seres queridos. Su minucioso trabajo refleja la dedicación de familias enteras que, año tras año, mantienen viva esta tradición.
En distintos municipios, como Toluca, Metepec, Atlacomulco o Tenancingo, se pueden encontrar largas filas de puestos donde se ofrecen dulces de pepita, borreguitos de coco, flores de caramelo, palanquetas y calaveritas personalizadas con nombres. La diversidad de productos demuestra la riqueza gastronómica mexiquense y la creatividad de sus productores, quienes mezclan métodos antiguos con nuevas presentaciones para atraer tanto a vecinos como a turistas.
Tradición y sustento para miles de familias mexiquenses
Las frutas cristalizadas —como calabaza, camote, chilacayote, higo o tejocote— también son protagonistas en las mesas y altares. Su elaboración requiere paciencia: se cuecen lentamente en miel de piloncillo hasta adquirir un brillo que simboliza la dulzura del recuerdo. Junto a ellas, las alegrías de amaranto, los muéganos, las cocadas y los jamoncillos conforman una muestra del ingenio culinario que distingue al Estado de México (EMX) en esta época del año.
Para muchos comerciantes, esta temporada representa la oportunidad más importante del año. En mercados municipales, tianguis y ferias, las ventas se multiplican gracias a la demanda de familias que buscan mantener las tradiciones vivas. Además de su valor económico, la producción de estos dulces tiene un profundo significado cultural: en cada pieza se preserva el legado de los pueblos mexiquenses y su manera de rendir homenaje a los difuntos.
Con cada dulce elaborado a mano, los artesanos del Estado de México (EMX) reafirman su identidad y su vínculo con el pasado. En cada figura, color y aroma se encuentra la esencia de una celebración que, más que un rito, es una forma de mantener la memoria y la unión familiar a través del sabor.






