Aumentan las tumbas olvidadas en Edomex
Toluca, Edomex., 1 de noviembre de 2025.- No todas las tumbas reciben flores este Día de Muertos, mientras miles de familias acuden a los panteones este dos de noviembre para encender velas, limpiar lápidas y colocar ofrendas, hay otras que permanecen en silencio, cubiertas de polvo, maleza y olvido. Son las tumbas de quienes ya no tienen quien los recuerde.
En los cementerios de municipios como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Toluca, Texcoco y Valle de Chalco, la escena se repite año con año: entre los pasillos llenos de colores y música, se esconden rincones grises, donde la pintura se deslava, las cruces se doblan y los nombres se borran con el paso del tiempo.

El silencio también habla
El olor a cempasúchil se mezcla con el del polvo húmedo. Las tumbas viejas parecen hablar sin palabras. Algunas conservan restos de veladoras derretidas; otras, solo piedras apiladas o una cruz de madera ya carcomida.
Cada una guarda una historia detenida: la del migrante que nunca volvió, la del niño sin familia, la del anciano cuyos hijos partieron lejos. En los cementerios mexiquenses, los nombres de esas personas se borran lentamente bajo el sol y la lluvia, como si el tiempo también pasara la escoba del olvido.

Datos que duelen
Según registros de las direcciones de Servicios Públicos municipales, al menos el 35 por ciento de las tumbas en los panteones del Estado de México (EMX) se encuentran en estado de abandono o sin registro de visitas recientes. En municipios con alta densidad poblacional, como Ixtapaluca o Nezahualcóyotl, el porcentaje puede superar el 40 por ciento.
Las autoridades locales intentan rescatar parte de estos espacios mediante campañas de limpieza o programas de adopción simbólica de tumbas, pero la realidad es que el abandono avanza más rápido que la memoria.
Los vivos pasan, los muertos esperan
Entre el bullicio de las bandas y los vendedores de flores, algunas tumbas olvidadas parecen resistir con dignidad. Un pétalo caído, una vela encendida por error o un niño que deja una flor sin saber para quién, esos pequeños gestos son las únicas visitas que reciben quienes quedaron solos incluso después de morir.

La historia se repite a lo largo del Estado de México
En el Panteón Municipal de Toluca, algunas criptas datan del siglo XIX y presentan lápidas rotas y nombres casi borrados por el tiempo. En Ecatepec, el Panteón San Efrén luce tristes pasillos donde la basura y los nichos vacíos contrastan con los altares improvisados que aún resisten. En Nezahualcóyotl, el Panteón Municipal San José enfrenta un abandono creciente, con más de la mitad de las tumbas sin mantenimiento.
En municipios como Chimalhuacán, Ixtapaluca y Valle de Chalco, los cementerios locales también reflejan esta realidad. En el Panteón de San Agustín, por ejemplo, los montones de basura y los baches reciben a los visitantes, mientras que en el Panteón Municipal de Ixtapaluca, los mausoleos deteriorados parecen perder su batalla contra el paso del tiempo.
El otro rostro del Día de Muertos
Mientras las familias en el Estado de México (EMX) ríen y comen pan de muerto junto a sus difuntos, en los rincones más callados de los panteones hay almas que no reciben ofrenda ni palabra alguna. Son los ausentes de los ausentes. Y aunque nadie los visite, el viento que sopla entre las cruces parece recordar que el olvido también tiene su propio altar.










