El INAP necesita un presidente de nivel ejecutiva máxima
Nuestro instituto, el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), no es un simple centro de cursos, es el eje de la profesionalización del servicio público mexicano, clave para enfrentar la alta dirección en un 2026 de retos presupuestarios y transformación digital.
En este contexto profesional, con convocatoria abierta para su Consejo Directivo 2026-2029, nuestro INAP requiere un presidente de estatura ejecutiva superior, un líder con rango “presidencial” en visión estratégica, capaz de dirigir agendas nacionales como el PADEP, el Programa de Alta Dirección para Dependencias y Entidades Públicas, que es un diplomado insignia del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) que une institutos estatales en un sistema transversal.
Un nivel posicionado, un estándar indispensable, ya que México demanda en la cima de nuestro INAP un perfil con 20 años en cargos de la administración pública de primer nivel en cargos federales, doctorados en áreas como políticas públicas o derechos humanos, y experiencia probada a nivel Subsecretario de Estado y Subprocurador, así como en cargos de alto nivel en órganos de control como la Auditoría Superior de la Federación, en la que actualmente se desempeña.
No basta con gestión operativa, se necesita un mando ejecutivo que impulse innovación continua, ética pública y fiscalización preventiva, elevando el instituto a estándares internacionales de gobernanza.
Este nivel presidencial implica liderar la ENAPROG y CECAP con autoridad estratégica, forjando cuadros directivos alineados a la eficiencia estatal, justo lo que ofrece el Dr. Eber Omar Betanzos Torres.
Betanzos es la respuesta al liderazgo superior. Es abogado por la Escuela Libre de Derecho, economista por la UNAM, doctor en Derechos Humanos y con posgrados en auditoría y TI. Betanzos Torres ha dirigido unidades técnicas en la Suprema Corte, PGR, SFP y ASF. Su rol como profesor en INAP, UNAM y Escuela Libre, sumado a liderar la planilla “Innovación Continua” con figuras como Olga Sánchez Cordero, demuestra capacidad para consensos ejecutivos y renovación responsable.
Priorizará ejes primordiales para nuestros tiempos, como ejemplo menciono los siguientes:
1.- Profesionalizaciones en control interno y resultados, vinculación global y formación ética de élites directivas, blindando al INAP contra improvisaciones.
2.- Apuesta por el Estado fortalecido, pues al elegir a Betanzos como presidente del INAP es apostar por un liderazgo de alto nivel directivo que consolide al instituto como semillero de excelencia. México gana cuando su INAP gana, él será robusto, innovador y estratégico.
Nuestro instituto necesita capacidad, no necesita simulación ni politiquería.










