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La Política Mexiquense
Aranceles México y Estados Unidos:
¿Quién paga la factura?
En el panorama informativo actual, el término «aranceles» resuena con una frecuencia inusitada, especialmente desde que el presidente Trump, (cuyo fervor arancelario es bien conocido), llego al poder nuevamente. Pero, ¿qué significan realmente los aranceles para el ciudadano común? ¿Cómo influyen en su día a día? y más importante aún, ¿somos conscientes de su trascendencia?
Los aranceles en su esencia, son impuestos aplicados a la entrada o salida de mercancías de un país, son como una especie de peaje para el comercio. Constituyen una herramienta de regulación comercial y simultáneamente, una fuente de ingresos para las naciones.
México, adoptó una política de libre mercado desde la década de los 80, consolidándose con su adhesión al GATT1 en 1986 y la entrada en vigor del TLCAN2 en 1994. Estas decisiones estratégicas diversificaron nuestros socios comerciales, pero también incrementaron nuestra dependencia de los intercambios internacionales, donde los aranceles juegan un papel crucial.
Estados Unidos es sin duda, nuestro principal socio comercial recibe más del 83% de nuestras exportaciones, y la Participación de Estados Unidos en las importaciones de México fue más del 40%3.
La influencia estadounidense permea nuestra cultura y consumo diario. Y no podemos obviar el invaluable aporte de nuestros héroes migrantes, quienes con sus remesas fortalecen nuestra economía con más de US$46,600 millones de dólares anuales4.
Esta relación simbiótica trasciende las cifras, entrelazando nuestras sociedades en todos los estratos, los temas binacionales son múltiples. Desde la fuerza laboral mexicana en maquiladoras estadounidenses y el campo, hasta el consumo de productos mexicanos en la Unión Americana, (autopartes, automóviles, maquinaria, productos alimenticios, etc.) nuestra interdependencia es innegable. (esto sin mencionar el tema energético, que por su relevancia abordaremos en otra ocasión).
Compartimos además una frontera de más de 3,000 kilómetros, y una diáspora de 40 millones de mexicanos al norte del Río Bravo, toda una historia entrelazada que define nuestra realidad.
No podemos negar nuestra esencia, nuestra estrecha relación con Estados Unidos, somos el país más cercano a la mayor potencia del mundo, no solamente geográficamente, también en muchos otros aspectos. Para ellos somos el país más importante en sus negociaciones geopolíticas, el negar esto es una necedad.
Cuando escucho a amigos y colegas decir que es momento de voltear a otros mercados como China, Europa o a los BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) para no depender de Estados Unidos, y diversificar nuestros mercados. Recuerdo la famosa frase: “No hay, peor sordo que el que no quiere oír” y como el gran maestro Sabines en su afamado poema “pensándolo bien”, “me río de tan vanas recetas…”.
Es muy fácil dar recetas sin sentido en cuanto a la relación económica comercial con otros países, pero si no entendemos nuestra verdadera posición en el contexto mundial y las implicaciones que nuestras posiciones tienen, caeremos en medio de una guerra arancelaria entre China y Estados Unidos. Esto sería un error estratégico para el gobierno mexicano.
Contestando la pregunta ¿en qué me afectan los incrementos de aranceles a mí y a mi familia?, la respuesta es: aumentan los precios de los productos importados, que ahora pagaran más impuestos, aumentan los precios de los productos nacionales que contengan componentes extranjeros, el aumento de los precios contribuye a aumentar la inflación, esto es que tu dinero compra menos y disminuye el poder adquisitivo, ante la falta de competitividad de las empresas se pierden empleos, y se genera incertidumbre económica. Estos son solo algunos de los efectos que tienen los aumentos de los aranceles.
En este contexto de profunda interdependencia, los aranceles se erigen como un factor crítico en la relación bilateral México-Estados Unidos. Su correcta negociación no solo definirá nuestra posición en el escenario global, sino que también moldeará el futuro de millones de mexicanos. La tarea es ardua, pero confiamos en que la presidenta, con su visión informada y su compromiso social, liderará un proceso que garantice acuerdos comerciales equitativos y beneficiosos para todos, especialmente para los más vulnerables.
La premisa es clara: “Juntos, pero no revueltos”, una relación que preserve nuestra soberanía y fortalezca nuestra prosperidad.»
1.- El GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio) fue una organización internacional que supervisó el comercio multilateral entre 1947 y 1995. Fue sustituida por la Organización Mundial del Comercio (OMC).
2.- El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) fue un acuerdo comercial que entró en vigor el 1 de enero de 1994. Este acuerdo comercial vinculante entre México, Estados Unidos y Canadá ha impulsado el comercio exterior en la región. Fue sustituido por el TMEC en el 2020.
3 y 4.- Fuente: DATA MEXICO. https://www.economia.gob.mx/datamexico/es/profile/country/estados-unidos?foreignTradeOption1=purchasesOption