El súper peso: fortaleza, oportunidad y el riesgo de confiarse
Durante los últimos años hemos escuchado hablar constantemente del 'súper peso'. Para algunos se ha convertido en una señal inequívoca de fortaleza de la economía mexicana; para otros, en un fenómeno temporal que tarde o temprano tendrá que corregirse.
Desde mi perspectiva, después de muchos años de estar involucrado diariamente en el mercado cambiario, creo que la realidad es bastante más interesante: el peso mexicano se ha ganado buena parte de su fortaleza, pero eso no significa que debamos asumir que llegó para quedarse.
México tiene características que hoy lo hacen particularmente atractivo para los mercados. Tenemos una economía profundamente integrada con Estados Unidos, importantes flujos de exportaciones y remesas, una posición geográfica privilegiada y uno de los mercados cambiarios más líquidos entre las economías emergentes.
A esto se ha sumado durante distintos periodos un diferencial de tasas muy atractivo frente a Estados Unidos, que convirtió al peso en una moneda especialmente interesante para inversionistas internacionales.
Pero hay algo que quienes llevamos tiempo en este mercado sabemos bien: el tipo de cambio tiene memoria corta.
Los mercados pueden pasar rápidamente de premiar los fundamentos a castigar la incertidumbre. Una decisión de tasas de la Reserva Federal, un cambio en las expectativas de Banxico, un dato de inflación, una declaración política o un episodio de aversión global al riesgo pueden modificar en cuestión de días —y algunas veces de horas— lo que durante meses parecía una tendencia perfectamente establecida.
Por eso me preocupa cuando escucho a empresarios decir: “el dólar ya no va a subir” o, en el extremo contrario, “hay que comprar dólares porque está demasiado barato”.
Ambas afirmaciones parten del mismo error: creer que nuestra función como empresarios o tesoreros es adivinar el mercado.
No lo es.
Una empresa que importa, exporta, tiene deuda denominada en dólares o cuyos márgenes dependen del tipo de cambio no debería construir su estrategia financiera alrededor de una apuesta sobre dónde estará el dólar dentro de seis meses.
Su obligación es otra: proteger el negocio.
Las coberturas cambiarias no deberían utilizarse para tratar de ganarle al mercado. Su verdadera función es mucho más importante: permitirle a una empresa conocer sus costos, proteger sus márgenes y darle certidumbre a su flujo de efectivo.
Muchas veces una cobertura que posteriormente parece haber quedado 'cara' fue, en realidad, una excelente decisión financiera. Porque el objetivo nunca fue comprar dólares en el punto más bajo; el objetivo era garantizar que la empresa pudiera cumplir su presupuesto y conservar su rentabilidad.
Esta diferencia parece pequeña, pero cambia completamente la manera de administrar el riesgo.
¿Hasta dónde puede llegar el peso?
Es probablemente la pregunta que más recibimos quienes participamos en este mercado.
Y mi respuesta suele ser la misma: nadie lo sabe con certeza.
Podemos analizar fundamentales, tasas de interés, posicionamiento, flujos, política monetaria y niveles técnicos. Todo eso nos ayuda a construir escenarios. Pero un escenario no es una certeza.
El error comienza cuando convertimos una expectativa en una apuesta.
México seguirá teniendo elementos estructurales importantes a su favor. La relación comercial con Estados Unidos, la relocalización de cadenas productivas y la profundidad de nuestro mercado financiero representan oportunidades extraordinarias.
Al mismo tiempo, existen riesgos que no podemos ignorar. El diferencial de tasas puede reducirse. La percepción de riesgo puede cambiar. El crecimiento estadounidense puede desacelerarse. Y los acontecimientos políticos, tanto en México como en Estados Unidos, pueden provocar episodios importantes de volatilidad.
Por eso creo que el debate sobre si tendremos un dólar más barato o más caro pierde de vista la pregunta verdaderamente importante.
La pregunta que debería hacerse un empresario es:
¿Qué le pasa a mi negocio si estoy equivocado?
Si mi presupuesto supone determinado nivel de USD/MXN y el mercado se mueve significativamente en mi contra, ¿cuánto margen pierdo? ¿Qué sucede con mi flujo? ¿Puedo trasladarlo a precios? ¿Cuánto tiempo puedo absorberlo?
Cuando una empresa puede contestar esas preguntas, deja de especular y empieza realmente a administrar riesgo.
El verdadero valor del súper peso
Un peso fuerte puede representar una enorme oportunidad para muchas empresas mexicanas. Puede abaratar importaciones, maquinaria, tecnología, deuda y determinados insumos denominados en dólares.
Pero también representa un desafío importante para exportadores cuyos ingresos están dolarizados mientras buena parte de sus costos permanecen en pesos.
Por eso no existe un tipo de cambio 'bueno' o 'malo' para todas las empresas.
Existe un tipo de cambio administrado correctamente o un riesgo cambiario ignorado.
Después de muchos años viendo mercados, empresas y tesorerías atravesar distintos ciclos, hay una conclusión que para mí sigue siendo válida:
los mejores tesoreros que conozco no son necesariamente quienes mejor pronostican el dólar. Son quienes saben exactamente cuánto riesgo pueden tomar y cuánto deben cubrir.
El súper peso eventualmente dejará de ser llamado súper peso. Como todas las monedas, atravesará nuevos ciclos de apreciación y depreciación.
Lo importante para las empresas mexicanas será no depender de acertar cuál será el siguiente.
Porque al final, el mercado siempre tendrá la última palabra; nuestra responsabilidad es asegurarnos de que, cualquiera que sea esa palabra, el negocio esté preparado.










