Enfrentan desafíos financieros familias con cenas de Navidad y Año Nuevo
TOLUCA, Edomex., 23 de diciembre de 2025.– Celebrar la Navidad y el Año Nuevo en 2025 se ha convertido en un auténtico desafío financiero para las familias mexicanas. De acuerdo con el más reciente estudio de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), el costo de las cenas tradicionales ha registrado encarecimientos de hasta un 17 por ciento, respecto al año pasado, alcanzando un promedio de 17 mil 100 pesos por evento.
Este incremento no solo refleja la inflación en productos básicos, sino también el impacto de nuevos impuestos y el alza en servicios, presionando el bolsillo de millones de mexicanos.
Gasto promedio
La Anpec estima un gasto de mil 400 pesos por persona para una reunión de 15 asistentes (considerando tres familias nucleares). De acuerdo con el organismo, el costo estimado entre platillos tradicionales y complementos ronda los 7 mil pesos para el plato fuerte, ya sea pavo, pierna, bacalao o romeritos con guarniciones.
Mientras que para bebidas el promedio oscila entre los 4 mil pesos, ya sea cerveza, tequila, sidra, refrescos y/o ponche.
Para las botanas o entradas, las familias gastan en promedio mil 750 pesos, e incluyen quesos, embutidos, papas y/o aceitunas.
En los postres, el promedio de gasto destinado se encuentra entre los mil 450 pesos para la tradicional ensalada de manzana y/o repostería.
¿Casa vs restaurante?
Si bien organizar la cena en casa es costoso, hacerlo fuera es un lujo para muchos, debido a que la convivencia fuera de los hogares mexicanos sale el equivalente a cinco veces más.
Brecha salarial
El impacto es más evidente al comparar el costo de la cena con el ingreso de los trabajadores. Con un salario mínimo de 248.93 pesos diarios en 2025, una familia mexicana necesitaría destinar 68 días de trabajo íntegros (poco más de dos meses de sueldo) para costear una sola cena de 17 mil pesos.
Incluso con el aumento anunciado para enero de 2026, donde el salario mínimo subirá a 278.8 pesos (y 419.88 en la frontera norte), el poder adquisitivo sigue viéndose comprometido por la velocidad con la que suben los alimentos.










