Enfrentan jóvenes mexiquenses obstáculos para hacer activismo ambiental
TOLUCA, Edomex., 2 de septiembre de 2026.- Para Shaylim Miranda, ingeniera en Tecnología Ambiental de 25 años, involucrarse en la defensa del medio ambiente en el Estado de México (EMX) ha significado mucho más que participar en manifestaciones o campañas. Desde su experiencia, implica aprender a mirar de otra manera el territorio, identificar problemas que muchas veces pasan desapercibidos y encontrar formas de involucrar a otras personas en asuntos que ya tienen efectos en la vida cotidiana.
Su acercamiento a estos temas comenzó a través de espacios de participación ciudadana y posteriormente se involucró con Hackers por Nuestro Futuro, iniciativa juvenil que aborda asuntos relacionados con la transición energética y la crisis climática. Sin embargo, más allá de la organización, Miranda considera que uno de los principales desafíos para quienes buscan involucrarse en estas causas es conseguir que la población deje de percibir los problemas ambientales como algo ajeno.

Indiferencia social y falta de difusión, retos para jóvenes activistas
Cuando no estás involucrado en el problema, pues no te importa. Entonces siento que falta eso, que nos quitemos la idea de que no nos enfoquemos únicamente al humano, sino que tomemos en cuenta que somos parte de un ecosistema, que todos importamos y que si le afecta a uno una cosa, a nosotros también nos va a llegar a afectar”, explicó.
El contexto del Estado de México (EMX) muestra la dimensión de algunos de esos riesgos. De acuerdo con información de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), durante la temporada de lluvias de 2025 se registraron 382 eventos hidrometeorológicos, entre ellos 285 encharcamientos, 92 inundaciones urbanas y cinco inundaciones rurales. Las afectaciones alcanzaron a 11 mil 895 habitantes, en 94 sitios distribuidos en 96 colonias de 41 municipios, estos fenómenos de inundaciones permiten observar cómo un problema ambiental puede terminar repercutiendo directamente en las comunidades.
La ingeniera también identifica diferencias importantes entre las regiones mexiquenses, donde conviven zonas agrícolas y forestales con corredores industriales y áreas urbanas densamente pobladas. A ello se suman condiciones sociales y económicas distintas, por lo que considera que las respuestas tampoco pueden ser iguales para todo el territorio. Otro de los obstáculos que ha observado es que buena parte de los espacios de participación ambiental se concentran en la Ciudad de México, lo que dificulta que las iniciativas tengan el mismo alcance en otras entidades.

Falta de recursos también limita la participación de juventudes
Aquí somos algo todavía un poquito más cerrados y se ha concentrado mucho el activismo en la Ciudad de México. Entonces, a veces, lo que falta mucho es esta información, que ellos conozcan estos temas, que no sean tan cerrados a esos temas”, señaló.
Desde su perspectiva, fortalecer las redes locales permitiría que más personas conozcan las problemáticas de sus propios municipios y encuentren mecanismos para involucrarse sin necesidad de trasladar la discusión a otros espacios.
A las dificultades de difusión y participación se agregan factores económicos y de tiempo. Shaylim explicó que para algunos jóvenes acudir a talleres, encuentros o actividades implica combinar estas responsabilidades con el trabajo o los estudios, además de asumir gastos como el transporte. Aunque existen organizaciones que pueden apoyar en algunos casos, considera que las condiciones económicas todavía pueden convertirse en una barrera para quienes buscan participar de manera constante en estos espacios.

Por ello, uno de los cambios que ve como necesarios es dejar de subestimar la capacidad de las nuevas generaciones para intervenir en los problemas de sus comunidades.
No tomen a los jóvenes como, por ser jóvenes, tienen menos experiencia y menos valor o menos capacidad, falta mucho eso, empoderar a las juventudes, que realmente se la crean, que pueden hacer muchísimo aunque tengan una muy corta edad”, afirmó.
Para Shaylim, el desafío ambiental en el Estado de México (EMX) no solo está en generar conciencia, sino en conseguir que esa preocupación se traduzca en participación y acciones desde los propios territorios.







