Enfrentan pérdidas costureros locales ante venta de disfraces en línea
TOLUCA, Edomex., 27 de octubre de 2026.- La venta de disfraces económicos en tiendas y plataformas digitales representa un desafío para las personas dedicadas a la costura en el Estado de México (EMX), quienes enfrentan una menor demanda de prendas confeccionadas a la medida frente a productos fabricados en serie. La situación se refleja en el testimonio de Christina Gómez Tagle Barrera, costurera y propietaria de la mercería El Ángel, en Valle de Bravo, quien aseguró que este año no recibió encargos de disfraces para Halloween y Día de Muertos.
La mujer, quien cuenta con más de 30 años de experiencia, explicó que en temporadas anteriores los clientes solicitaban vestuarios de catrinas, esqueletos y otros personajes tradicionales, elaborados de acuerdo con sus preferencias y medidas. Sin embargo, la disponibilidad de artículos prefabricados y sus precios más bajos han modificado los hábitos de compra, lo que dificulta que los pequeños talleres compitan con la oferta comercial.

La producción en serie desplaza prendas confeccionadas a la medida
“La gente prefiere lo barato, aunque sea desechable, a lo de mejor calidad, porque es más costoso”, señaló la costurera, quien explicó que los disfraces confeccionados a mano requieren invertir en telas, materiales y horas de trabajo, por lo que sus precios difícilmente pueden igualar los de los productos fabricados masivamente.
La problemática, de acuerdo con su experiencia, no se limita a las celebraciones de octubre y noviembre, al recordar que anteriormente también recibía pedidos de vestuarios escolares, uniformes para ceremonias y trajes de primera comunión; sin embargo, estos trabajos han disminuido ante la facilidad de adquirir prendas ya confeccionadas. Esta tendencia obliga a los negocios familiares a buscar otras fuentes de ingresos para mantenerse activos durante el año.
El crecimiento del comercio electrónico forma parte de este escenario. Los Censos Económicos 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registraron que 304 mil 636 unidades económicas realizaron ventas por internet durante 2023.
Los arreglos de ropa se mantienen como una de las principales fuentes de ingresos
Aunque el dato comprende distintas actividades comerciales y no exclusivamente la venta de ropa o disfraces, permite dimensionar la expansión de este canal de distribución en el país, que amplía las opciones de compra para los consumidores.

La costurera también atribuyó parte de las dificultades a la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que buscan productos acordes con sus presupuestos, aun cuando su durabilidad sea menor.
“Desgraciadamente, en general, no hay el suficiente dinero para que nosotros invirtamos. Entonces, ¿qué es lo que hacemos? Buscamos lo más barato”, expresó. A ello sumó el encarecimiento de los materiales y otros gastos que deben afrontar los pequeños comerciantes para sostener sus actividades.
Invertir en disfraces de temporada representa un riesgo para los pequeños negocios
Ante la reducción de los pedidos de confección, la comerciante señaló que actualmente sus principales ingresos provienen de los arreglos de ropa, como ajustes de cintura, bastillas y mangas. Explicó que algunas prendas compradas ya confeccionadas requieren modificaciones para adaptarse a las medidas de cada persona, una necesidad que mantiene cierta actividad en los talleres, aunque no sustituye la demanda de los trabajos especializados que realizaba anteriormente.
De igual forma, consideró que la producción en serie y la comercialización de prendas de bajo costo han reducido las posibilidades de competir para quienes elaboran ropa a la medida.
“Yo ahí ya no puedo competir porque, por ejemplo, yo antes traía cosas de temporada, pero si no me salían, era esperar al próximo año para ver si se vendían. Entonces no tiene caso, yo no le veo ningún caso, porque son pérdidas”, explicó al referirse al riesgo de invertir en mercancía que puede quedarse sin vender.
La experiencia de la costurera refleja el dilema de los pequeños talleres de costura, al tener que reducir sus márgenes para intentar competir con los precios del mercado o concentrarse en trabajos cada vez más específicos para conservar a sus clientes. Mientras las prendas y los disfraces prefabricados ganan espacio por su bajo costo y disponibilidad, la confección artesanal enfrenta el reto de mantener una actividad que depende del tiempo, los conocimientos y el trabajo individual, factores que difícilmente pueden competir en precio con la producción masiva.





