"Era un hombre santo": Tultepec llora y defiende al padre Ernesto
TULTEPEC, Edomex., 14 de noviembre del 2025.- Fieles de la Parroquia de la Santa Cruz lloran la muerte del presbítero Ernesto Baltazar Hernández Vilchis y rechazan las versiones que lo señalan como consumidor de alcohol o drogas. Para la comunidad, se trataba de un hombre bondadoso, entregado y ajeno a cualquier conducta que manchara su vocación.
Para los fieles, esas afirmaciones son ofensivas y completamente ajenas a la vida y conducta del padre Ernesto, a quien recuerdan como un hombre de fe, cercano, humilde y siempre dispuesto a servir.
Una comunidad rota, pero firme en su fe
En la parroquia donde el padre Ernesto celebró misas, impartió bendiciones, casó parejas y acompañó procesos familiares durante su gestión, el ambiente es de luto y desconcierto. Los feligreses no solo lloran su partida, sino que luchan por limpiar su memoria.
“Nos quedamos con la fortuna de haberle conocido. Ya lo recibió Dios”, dice con voz quebrada Samantha Andrade. “A su familia, que Dios les dé fortaleza y la satisfacción de haber tenido a un gran ser humano.”
“Qué doloroso lo sucedido”, lamentó Ana María Sánchez. “Dios le dé descanso eterno, y a quienes le arrebataron la vida, arrepentimiento y perdón, porque no saben lo que hacen.”
Para Erika Alvarado, el sacerdote dejó una huella imborrable: “Cada acto de amor que realizó lo acerca más a la presencia del Padre.”

Mientras que Cristina Breña elevó una plegaria por su memoria: “Padre Celestial, recibe a tu siervo Ernesto y fortalece a su familia.”
La investigación: una narrativa cuestionada por la comunidad
De acuerdo con la investigación oficial de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), el 29 de octubre el padre Ernesto acudió al departamento de Brandon Jonathan 'N', en la Unidad Habitacional Morelos, en Tultitlán, acompañado de una mujer.
En ese lugar, según la versión de los presuntos implicados, habrían consumido bebidas alcohólicas y drogas.
Las autoridades apuntan que, en algún momento, Brandon lo atacó con un objeto punzocortante y lo privó de la vida. Después, presuntos cómplices habrían ayudado a ocultar el cuerpo y trasladarlo hasta Nextlalpan, donde fue abandonado en un canal de aguas negras.
Sin embargo, esta versión ha sido recibida con total rechazo por feligreses y vecinos de Tultepec, quienes aseguran que el padre Ernesto no era un hombre dado a vicios ni comportamientos riesgosos.
“Él no era así, eso lo sabemos todos”, afirmó una feligresa durante los rezos. “Jamás vimos una conducta que no fuera de servicio, respeto y entrega.”










