Eran de tripa los globos de antes: el ingenio infantil en ferias rurales
TOLUCA, Edomex., 13 de diciembre de 2025.- Antes del hule, del látex brillante y de los globos multicolores que hoy dominan las ferias, la infancia en muchos pueblos de México se inflaba de ingenio. Entre 1850 y 1930, en ferias rurales era común ver a niños jugar con globos hechos a partir de tripas de animales. Cerdo, borrego o res: las vísceras se limpiaban con cuidado, se lavaban y se inflaban para dar vida a un juguete artesanal, resistente y reutilizable, capaz de durar varios días.
Un olor desagradable pero un lujo
Estos globos rústicos cumplían múltiples funciones. Servían como adornos festivos, pelotas ligeras para juegos improvisados o incluso como instrumentos sonoros. El olor no siempre era agradable, pero poseer uno era motivo de orgullo: en un contexto de carencias, tener un juguete, aunque fuera hecho de desechos animales, era un pequeño lujo. Lo que hoy resultaría impensable, durante décadas fue parte normal del paisaje festivo y de la memoria colectiva de generaciones enteras.
Una tradición traída de Europa
La práctica no fue exclusiva de México. En Europa, desde la Edad Media hasta el siglo 19, las vejigas de cerdo infladas se utilizaron como pelotas y globos, e incluso fueron empleadas en experimentos científicos por figuras como Galileo Galilei. Con la llegada de los globos de caucho en el siglo 19, esta tradición comenzó a desaparecer en muchos países.
Sobrevivió en México hasta el siglo 20
En las ferias rurales mexicanas logró sobrevivir hasta bien entrado el siglo 20, como símbolo de creatividad popular y de una infancia que aprendió a jugar con lo que tenía a mano.










