¿Es posible el discurso congruente en los municipios?
Durante muchos años, herencia del Priato, los gobiernos municipales han encontrado en apologistas ubicados en algunos medios de comunicación, la manera más sencilla de “ratificar su gobierno”.
Es el uso y abuso de los medios de comunicación para tratar de perpetuarse en el poder.
En este exceso no se busca difundir acciones de gobierno que beneficien a la ciudadanía; sino hacer creer a la ciudadanía que hay acciones de gobierno que le benefician.
Desafortunadamente, esta mala práctica prolifera en muchos municipios del país, sobre todo en el Estado de México (EMX), Hidalgo y Puebla, de los que tengo conocimiento.
En mi óptica, la difusión de logros no está peleada en ningún momento con la comunicación política.
Por un lado, está el comunicar cosas del ámbito público y en el otro, acepción “para conservar el poder mismo”.
Sin embargo, cuando no tienes logros y te dedicas a difundir supuestas acciones, estás falseando las cosas. Todo por seguir en el poder.
Las redes sociales son un excelente vehículo para comunicarse con la población, en el sentido más estricto “estar en comunión” con los gobernados.
Sin embargo, hay que reconocer que las redes sociales están inundadas de información basura, o con datos que no sirven para nada.
Por lo que también se puede llegar al caso de que mucha información difundida por gobiernos municipales a través de las distintas plataformas, se convierta también en “ciber basura”.
Esto nos plantea un dilema, ¿qué comunicar y qué no comunicar?; ¿cómo comunicarlo? y ¿desde dónde comunicarlo?
La respuesta es muy sencilla: es necesario comunicar auténticas acciones de gobierno en medios y plataformas con credibilidad y penetración.
Es decir que cuando tú comunicas a través de medios de comunicación (tradicionales y alternativos) los hechos reales, estás logrando lo que yo llamo: la narrativa contundente.
Es decir, si tú inauguras una escuela de bachillerato, abres seis grupos de 40 alumnos, un total de 240 nuevos espacios para alumnos en educación media superior, realizas una acción que viene en tu programa de gobierno y de partido. Esto se vuelve inobjetable.
Te ayuda para que gente vuelva a confiar y vote por ti en la próxima elección. Pero antes, debes comunicarlo.
¿Eso quién te lo puede debatir?
Y sí lo puedes publicitar, en medios y plataformas, esta narrativa, es concreta y firme.
Otra de las cosas en que la gente se confunde, es en la comunicación social y política.
Ya he comentado en anteriores ocasiones, que la comunicación social sirve a la ciudadanía para mejorar su calidad de vida o salvaguardar su vida misma.
Por ejemplo, durante una inundación pedirle a la gente que no circule en avenidas que son bajadas de ríos o laderas de montaña; ubicar un atlas de riesgo y darlo a conocer entre la población civil; cuando inician las inscripciones para el ciclo escolar, en educación básica.
Toda esta información, no tiene por qué ser considerada como comunicación política, es genuinamente comunicación social.
Cuando haces una buena comunicación social, trabajas en los hechos una excelente comunicación política.
En cambio, la comunicación política, puede tener dos vertientes: la primera es para formar ciudadanía, y fortalecer el ideario, de algún gobierno.
Citaría yo los programas sociales, la difusión de los programas sociales, ayuda directamente a la población, pero en el discurso fortalece la narrativa del grupo que las impulsa.
En esta ruta, estaría la realización de torneos deportivos para jóvenes y actividades físicas, en la búsqueda de una juventud más sana, pero a la vez con la finalidad de propagar la idea de que el gobierno quiere una población saludable, también puede ser comunicación política.
En ambos casos se busca fortalecer la ciudadanía, la formación del individuo y acercarlo al programa de quién gobierna.
Por otro lado, existe una segunda, comunicación política, pura.
Basada, en argumentos ideológicos y en acciones encaminadas a conservar el poder, esta puede ser en algunos casos sin importar la ética ni moral ni las formas. Pragmatismo puro.
Pero en mi óptica, deben prevalecer principios y la responsabilidad social en la búsqueda de conservar el poder.
En el caso de los municipios me inclino por no decir mentiras, difundir verdaderas acciones de gobierno y no sobre ideologizar las administraciones.
También creo que es válido contrastar las ideas y las acciones de los contendientes políticos.
Nunca la guerra sucia de descalificaciones y lo que ahora se ha puesto de moda, ponerles apodos a los rivales políticos.
Por lo que, estimado lector, el tener un discurso y una narrativa congruente es algo posible.
El ganar elecciones con base en trabajo y en la difusión de acciones, también es posible.
Porque quien mienta, quien engañe, quien simule, quien compre, podrá ganar elecciones, pero con el tiempo, la realidad se encargará de ponerlo en su lugar y dejará el poder.
¿Usted qué opina?
Nos leemos la próxima semana.





