Es Rocío Bárcena una luchadora social emblema de la Paz en México
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de mayo de 2026.– Con medio siglo de destacada trayectoria en el servicio público, Rocío Bárcena Molina, actual Subsecretaria de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación (Segob), del Gobierno Federal, se ha convertido en ejemplo de lucha social en nuestro país.
Desde su llegada al frente de dicho organismo, durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, mantiene la titánica encomienda de pacificar cada rincón del territorio nacional, labor que, sin duda, ha sabido liderar con gran éxito durante estos primeros dos años de gestión federal.
Primeros años
Docente de profesión, educada en el seno de una familia de destacadas maestras, Bárcena Molina transcurrió sus primeros años entre juegos y aprendizajes que su madre, educadora de profesión, -Raquel Molina-, compartía con sus alumnos en el jardín de niños que fundó en su hogar.

Formación social y humanista
Con estudios normalistas en la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños; una licenciatura en Educación Preescolar; una maestría en la Universidad Pedagógica Nacional; así como una licenciatura y estudios de maestría en Filosofía; y una especialidad en el Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); ha destinado parte de su vida a la enseñanza en los distintos niveles educativos.
Trayectoria
Escritora y directora de escena de dos series de televisión educativa, -una para Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y otra más para el Canal 13 de Imevisión-, y 20 obras de teatro infantil, ha desarrollado proyectos educativos dirigidos a estudiantes de secundaria y adultos mayores.
Con un perfil que combina la docencia, la filosofía y el amor por el arte, Bárcena Molina ha consolidado una destacada trayectoria en la función pública. Su gestión se caracteriza por una visión humana y capacidad estratégica, siempre enfocada en impulsar el desarrollo social y cultural de México.

Embajadora de la Paz
Como embajadora de la Paz ha sabido encabezar la estrategia nacional de pacificación del país a través de la atención a las causas sociales y la prevención de la violencia. Todo ello con la participación y la suma de voluntades de los distintos sectores de la sociedad.
Con un perfil más cercano al territorio que al escritorio, ha recorrido las diversas entidades de la república a fin de promover los distintos programas sociales entre los que destacan la instalación de los 'Consejos de Paz y Justicia Cívica'; la iniciativa 'Sí al Desarme, Sí a la Paz'; y las 'Jornadas por la Paz', mecanismos con los que se ha podido avanzar en la lucha contra la violencia; evitando el uso de las armas como herramienta de pacificación.

Indicadores en México
Para Bárcena Molina, la mejora en los índices de Paz en México lejos de ser una estadística, son el resultado de apostar por el desarme voluntario, la justicia cívica y la reconstrucción del tejido comunitario como la única vía sólida para garantizar la tranquilidad de las familias mexicanas.
El impacto de esta política de prevención y atención se ve reflejado en el Índice de Paz México 2026 del Instituto para la Economía y la Paz (IEP). De acuerdo con el organismo, el país registra una mejoría sin precedentes en los últimos años, al avanzar un 5.1 por ciento en materia de pacificación, una cifra sustentada en la reducción del 22.7 por ciento en los homicidios en todo el territorio nacional.

Reconstrucción del tejido social
En últimas fechas, Rocío Bárcena se ha convertido en la principal promotora federal de las agendas de seguridad en el país. A través de una estrecha colaboración con gobernadores de distintas entidades como Guerrero, Tlaxcala, Colima, Puebla, Estado de México (EMX), por mencionar algunas, ha encabezado la implementación de mecanismos orientados a la reconstrucción de la paz.
En suma, el papel de Rocío Bárcena se consolida hoy como el de una de las principales operadoras políticas y sociales del Gobierno de México en la materia. Su capacidad para articular esfuerzos en territorio la posiciona como una pieza clave para la pacificación, particularmente en aquellos estados donde la violencia y las tensiones comunitarias representan desafíos más complejos para las autoridades y exigen respuestas profundas.











