Estetoscopio político – La salud de trabajar menos; ¡las 40 horas van!
México inició su proceso revolucionario con un incidente no poco menor en lo significativo, las huelgas de Cananea y Río Blanco fueron determinantes para que el pueblo se levantara contra un modelo casi feudal de producción y de apropiación de la riqueza que se generaba en las haciendas, obligados a trabajar jornadas de 16 horas, cobrando en tiendas de raya, sin días de descanso obligatorio, sin elementos de seguridad e higiene y mucho menos de atención a la salud, impulsaron a obreros y campesinos a luchar por sus derechos.
Con el triunfo de la revolución, el constituyente de 1917 incorporó derechos de avanzada a nivel mundial para la protección de los trabajadores. El artículo 123 constitucional y la ley dejaron claro que la jornada máxima debería ser de 8 horas al día y por cada 6 días de trabajo obligatoriamente mediará un día de descanso, durante más de 100 años esto se ha mantenido en el texto que se promulgó en Querétaro y que hoy es anacrónico para la realidad laboral de millones de mujeres y hombres que sacrifican salud, tiempo familiar y esparcimiento para ser “productivos” a las empresas que se benefician de esta norma que en su tiempo permitió sentar las bases para un bienestar de clase.
Esto ha posicionado a nuestro país como uno de los últimos en la OCDE en cuanto a horas trabajadas versus ingreso, nuestra fuerza laboral trabaja 2 mil 124 horas al año, 23 por ciento más que el promedio de la Organización, esto tiene un alto costo, más allá del económico el que tiene que ver con la salud. En un estudio de la OMS, México ocupa el mayor número de casos de estrés laboral a nivel mundial, se estima que de los 75 mil infartos que ocurren el 25 por ciento se relacionan a factores del trabajo, el 75 por ciento de los trabajadores de nuestro país viven con algún grado estrés laboral, esto es superior a países como China con el 73 por ciento y EUA con el 59 por ciento.
En nuestro país aproximadamente 30 millones de personas padecen hipertensión arterial, de ellos 54 por ciento son menores de 54 años, lo que representa una incidencia directa en la población económicamente activa y se ha convertido en un problema de salud pública que cuesta al sistema de salud 6 mil 500 millones de dólares anuales, casi igualando a la diabetes mellitus en la carga financiera para las instituciones de salud.
El índice de muertes asociadas a problemas del corazón se ven profundamente relacionadas a la actividad laboral; en un estudio de 2021 elaborado por la OMS y la OIT encontraron que trabajar 55 horas semanales aumenta 35 por ciento el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y 17 por ciento el de fallecer por una cardiopatía isquémica comparado con las personas que laboran entre 35 y 40 horas por semana.
Pero no todo son pesos y centavos, jornadas laborales que no permiten una adecuada convivencia familiar también tienen una repercusión en la dinámica social; con la precarización de los salarios mantenidos bajos para que las ganancias producidas beneficiaran a las clases empresariales, los trabajadores debieron destinar más horas a generar ingresos que permitieran satisfacer las necesidades básicas en el hogar, lo que propició la desintegración de núcleos familiares, la poca atención a la niñez y juventudes permitió la aparición de patologías sociales condenando a una generación completa al estancamiento, la frustración y prácticas fuera de la legalidad.
Entonces el planteamiento de 40 horas semanales para el trabajo responde a una necesidad no solo de justicia laboral sino a un proyecto integral de reconstrucción social de México, de su pueblo y de la transformación emprendida por el Lic. Andrés Manuel López Obrador.
En prácticamente todos los medios que abiertamente atacan al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los corifeos, analistas e intelectuales afines a la derecha, desvirtúan la reforma presentada por la titular del ejecutivo, los partidos políticos que durante por lo menos los últimos 30 años en la época neoliberal tuvieron la oportunidad de actualizar la norma si legítimamente se preocuparan por la clase trabajadora, esos mismos que mantuvieron salarios de hambre y que hoy no tienen la calidad moral para adjudicarse este avance pero lo hacen, ven la paja en el ojo ajeno… Si bien se ha planteado que la implementación deberá llevarse a cabo de manera gradual para que en 2030 se establezcan las 40 horas semanales sin detrimento del salario, dando oportunidad a la patronal para ajustar la producción a la nueva configuración, azuzan a los sectores menos informados a rechazar sin cortapisas el proyecto.
Entender que ajustada la semana laboral a 40 horas, cumpliendo el máximo que establece la ley por jornada de 8 horas al día podrá ser procedente el descanso obligatorio de 2 días sin que esto genere antinomias ya que, la reforma considera para que el ajuste gradual se puedan permitir 12 horas extra a la semana y se mantiene el precepto de voluntariedad para las mismas, permitirá al trabajador decidir sobre trabajar o descansar las horas que se van ganando año con año hasta el 2030 es decir de las 48 horas que se trabajan a la semana en 2026, en 2027 se trabajarán 46 las 2 horas que deberían formar parte de la jornada, bien podrá cobrarlas al 200 por ciento o retirarse a disfrutarlas, así hasta que en 2030 labore 5 días de 8 horas y con la potestad y respaldo de la ley cobrar 8 horas íntegras de salario al 200 por ciento o ir el fin de semana a disfrutar del esparcimiento, descanso y convivencia familiar.
Si bien la propuesta de la Presidenta tiene como objetivo el mejoramiento de las condiciones de la clase trabajadora, también considera las solicitudes de la patronal para ajustarse a una nueva realidad laboral mexicana, ahí se encuentra el acierto de la Dra. Claudia Sheinbaum en poder conciliar los intereses de ambas partes para que el fin último sea un país con más derechos, justicia, salud y bienestar. "Detrás de cada jornada laboral de 48 horas hay familias, sueños y salud que se quedan en el camino; 40 horas son el primer paso hacia un México más justo, no es un privilegio, es saldar una deuda histórica con quien sostiene al país."










